José Luis Centella, elegido secretario general del PCE la víspera del veinte aniversario de la caída del Muro de Berlín, llega al cargo con el deseo de acabar de derribar otro muro, el que durante años han construido las peleas internas en el seno del partido y en el de Izquierda Unida.
La tarea no es fácil, y aunque cree que a ello ayudará su buena relación con quien ahora ocupa el liderazgo de IU, Cayo Lara, no es garantía de que no se reproduzcan batallas con sectores menos afines, sobre todo cuando haya que ponerse manos a la obra con las listas electorales.
Hasta entonces, Centella, un maestro cordobés de 51 años que era el responsable de Exteriores del partido y que ha desarrollado su vida política en Málaga, intentará dejar de ser un gran desconocido para la gran mayoría.
Nunca se ha situado al margen de las luchas internas en el PCE e Izquierda Unida, desde el lado "oficialista"
Aunque es hoy un recién llegado al liderazgo del PCE sustituyendo a Francisco Frutos, tiene una larga trayectoria política. A finales de los ochenta ya era concejal en el ayuntamiento de Benalmádena y nueve años contó con escaño en el Congreso.
Allí llegó en 1995 para sustituir a Antonio Romero, un diputado que, con sus declaraciones e iniciativas, logró hacerse hueco en muchas portadas de periódicos y que renunció a su puesto en Madrid para ser portavoz de IU en el ayuntamiento de Málaga. Centella intentó seguir su estela y, junto a él, protagonizó actos llamativos cuya repercusión, en la mayoría de los casos, se limitó a la provincia malagueña.
Ahí se enmarca una decisión de octubre de 1996: enviar al entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, un giro de 1.373 pesetas en protesta por considerar raquíticas las partidas para Málaga en el proyecto de Presupuestos del Estado. ¿Y por qué esa cantidad? Porque era la que consideraba resultante de dividir las inversiones previstas entre los habitantes que entonces tenía la provincia malagueña.
Repartió "Aznares de vellón"
No fue su única relación con Aznar. También repartió "aznares de vellón" -un billete "creado" por IU- en una acción de protesta por el peaje de la autopista Estepona-Guadiaro, y se dirigió en varias ocasiones en el pleno del Congreso al entonces jefe del Ejecutivo.
Como portavoz de IU en las comisiones de Agricultura, Educación y Cultura o Exteriores, se interesó, por ejemplo, por el futuro del sector olivarero y el pesquero, el destino de las obras de Picasso o las relaciones con Cuba. Fue un azote de Jesús Gil en el Congreso y autor de una propuesta aprobada para fiscalizar las cuentas del ayuntamiento de Marbella.
También se sucedieron sus iniciativas para aclarar las cuentas de la Expo'92 o lo ocurrido con las subvenciones al cultivo del lino y en las irregularidades en la privatización y quiebra de la textil Intelhorce. Pero eso se acabó en 2004, cuando perdió su escaño y tuvo que centrar su acción al frente del Partido Comunista de Andalucía tras suceder dos años antes en su secretaría general a Felipe Alcaraz.
Nunca se ha situado al margen de las luchas internas en el PCE e Izquierda Unida, sino que, por el contrario, ha estado muy implicado en ellas y siempre en el sector "oficialista".




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