A pesar de que la tormenta fue bien recibida, después de un período de sequía tan extrema, muchos tardaron más de la cuenta en hacer los recorridos habituales, ya que la circulación se ralentizó bastante, en algunos casos debido a ciertas averías en los turismos que ya no están acostumbrados a los rigores del tiempo.
La fuerte tromba de agua caída entres las ocho menos cuarto y las ocho de la tarde hizo muy complicada la última hora punta del día en las carreteras de entrada y salida de Madrid y en el centro de la capital.
Muchos madrileños se vieron sorprendidos por la tormenta y no pudieron evitar verse envueltos en los grandes atascos. La A-6 (carretera de A Coruña) presentaba a esa hora, tanto de entrada como de salida, retenciones kilométricas.
El alcantarillado no dio abasto
La ausencia de lluvias durante muchos meses hizo que algunos sumideros y desagües se encontraran atascados y no pudieran absorber ante la cantidad de agua que tenían que recoger, por lo que se formaron balsas sobre la calzada. Esta acumulación hizo que los vehículos pesados levantaran cortinas de agua sobre los viandantes y demás ocupantes de las vías.
Alrededor de las 20.15 el aguacero dejó paso a una lluvia más débil que mejoró algo la situación, a pesar de que las retenciones continuaron en ciertos puntos de la región, como en el M-40.




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