José Luis Montaño no recuerda si fue un mareo o una teja mal colocada lo que provocó su accidente. Tampoco los diez metros de caída libre desde la azotea o el traslado en helicóptero hasta el Hospital General de Albacete.
Fue ingresado con el NIE de un compañero Pero una vez que recobró el conocimiento fue capaz de recordar su identidad y constató que los datos del informe médico eran erróneos: había sido ingresado con el Nombre de Identificación de Extranjeros (NIE) de un compañero de la empresa de construcción en la que trabajaba.
El operario que le acompañó al hospital explicó lo sucedido en el atestado policial: "El jefe me dio instrucciones para que fuese ingresado con mi nombre, porque mi situación está regulada".
Dos años sin contrato
El testimonio –al que ha tenido acceso 20 minutos– también revela que la empresa, propiedad de Raúl Valiente, carecía presuntamente de sistemas de seguridad, que Montaño –de nacionalidad boliviana y 21 años– tenía una antigüedad aproximada de dos años en la compañía y que trabajaba sin contrato porque no tenía permiso de residencia.
Podría sufrir
una lesión medularEl accidente ocurrió el 11 de septiembre y, desde entonces, el joven permanece postrado en una cama del hospital con las dos piernas y un brazo fracturados a la espera de que se confirme una posible lesión medular y sea trasladado al Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.
"No puedo mover la pierna izquierda y consigo mover un poco los dedos del pie derecho con mucho esfuerzo ...". Montaño responde al teléfono entre solemne y resignado. Explica que su jefe prometió acercarse al hospital para pagarle los tres meses de sueldo que le debe y poder así sufragar los gastos médicos que no cubre la Seguridad Social, pero reconoce que nadie ha atravesado la puerta de la habitación con dinero en efectivo.
De hecho, el abogado del empresario dijo a este diario que su cliente alega que el accidentado "era primo de un operario y que estaba ese día en la empresa de casualidad y en calidad de visitante, no de peón".
La abogada de Montaño, Elena García, está a la espera de que se repartan los atestados en el Juzgado de Albacete para poder emprender acciones legales. "Abriremos la vía civil y penal".
Elena intentó, sin éxito, alcanzar un preacuerdo con el empresario para que asuma los costes hospitalarios de José Luis, que carece de ingresos y es insolvente.
El joven sin brazo espera el subsidio
El accidente de José Luis Montaño recuerda al caso del joven Franns Rilles Melgar, el boliviano sin papeles que en mayo perdió un brazo con una máquina de amasar pan y que fue abandonado por su jefe a las puertas de un hospital.
Su abogado está a la espera de recibir el informe de Trabajo, que determinará qué empresa deberá asumir la indemnización. En la actualidad, las mutuas de la panificadora y comercializadora se culpan entre sí y rechazan cualquier responsabilidad.


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