Además, se le ha duplicado la ración de comida, añadiendo a la tradicional dieta de arroz, leche y plátanos, platos de comida frita y los típicos raviolis del norte de China. "Durante los primeros días, se revolvía buscando cigarrillos pero, a medida que su vida se volvió más alegre, se fue olvidando de ellos", agregó la fuente.
Ai Ai empezó a fumar en 1989, después de la muerte de su esposo, pero al fallecer su segundo compañero en 1997 y tras partir su hija a un zoo en la sureña ciudad de Shenzhen, se volcó de lleno en el vicio, convirtiéndose en una fumadora compulsiva.
Lo que aún no está claro es cómo desarrolló su adicción. Es posible que los mismos guardianes que ahora la han ayudado a superar este hábito fueran los que le proporcionaron los primeros cigarrillos.




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