Miller aceptó romper su silencio y testificar tras recibir, por parte de su fuente, lo que calificó como una liberación voluntaria y personal de la obligación de mantener en secreto su identidad. La fuente ha sido identificada como el jefe del gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis Libby.
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Abogados conocedores del caso dijeron que el testimonio de la periodista parece despejar el camino al fiscal Patrick Fitzgerald para cerrar su investigación, que dura ya dos años, sobre quién filtró la identidad de la agente de la CIA Valerie Plame dentro de la administración Bush, y si se quebrantó alguna ley.
Con su testimonio, añadieron, Fitzgerald podría acelerar la emisión de autos de procesamiento, o podría concluir que no se cometió ningún delito y poner término a la investigación, posiblemente con un informe final sobre sus averiguaciones.
El resultado podría afectar al gobierno de Bush, ya tambaleante por las críticas a su respuesta al huracán Katrina y por el procesamiento del líder republicano de la Cámara de Representantes, Tom DeLay.
La filtración ha alcanzado al principal asesor político del presidente, Karl Rove, así como a Libby. La Casa Blanca mantiene desde el principio que ninguno de los dos tuvo nada que ver.
Miller, que fue enviada a prisión el 6 de julio aunque nunca escribió un artículo sobre el caso Plame, no quiso hacer comentarios antes de entrar en el tribunal federal el viernes por la mañana para iniciar su testimonio.
¿HABLÓ EL ASESOR DE BUSH?
El fiscal Fitzgerald ya había obtenido la cooperación del periodista de la revista Time Matthew Cooper, que sí testificó tras recibir 'consentimiento personal expreso' de su fuente para revelar su identidad.
Cooper dijo al gran jurado que Rove fue la primera persona que le habló de Plame, aunque matizó que no le dijo su nombre. Según el periodista, también habló sobre ella y su marido, el ex diplomático Joseph Wilson, con Libby.
El columnista Robert Novak fue el primero que reveló la identidad de la agente en una columna el 14 de julio de 2003, citando a dos responsables de la administración, poco después de que Wilson publicara un artículo acusando al Gobierno de utilizar la información de los servicios de inteligencia para su provecho respecto a la guerra en Irak.
El marido de Plame ha reclamado que la filtración pretendía desacreditarle por criticar la política de Bush en Irak.
Los demócratas han pedido a Bush que despida a Rove, el arquitecto de sus dos victorias presidenciales y ahora su jefe de gabinete, o que bloquee su acceso a información clasificada.
/Por Adam Entous/


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