La supuesta conspiración de Al Qaeda, que según la investigación británica estuvo sólo a días de ponerse en marcha, tuvo enormes ramificaciones en todo el mundo que llevaron a que se reforzaran las restricciones sobre la cantidad de líquidos que los pasajeros pueden llevar en un avión.
Otros cuatro hombres fueron declarados no culpables de conspirar para atentar en los aviones y el jurado no logró alcanzar un veredicto sobre otro sospechoso, según la agencia británica Press Association.
La sentencia se conocerá en una fecha posterior.
Los condenados pretendían destruir simultáneamente al menos siete aviones con unos 200 pasajeros cada uno en vuelos entre el aeropuerto londinense de Heathrow y otros de Estados Unidos y Canadá en agosto de 2006 mediante explosivos disimulados en botellas de bebidas, según la fiscalía.
Una vez a bordo, las autoridades no podrían haber frenado que el plan se pusiera en marcha, pero fueron capturados tras la operación de vigilancia más grande llevada a cabo por la policía británica.
'Si se hubieran realizado con éxito, habrían matado a miles de personas a bordo, y quizá más si las hubieran detonado sobre tierra', dijo una importante fuente policial británica que no quiso ser identificada.
Según responsables estadounidenses, la masacre habría sido tan horrible como la de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington, en los que murieron 3.000 personas y tuvo enormes repercusiones en el sector aéreo.
Los fiscales dijeron que la conspiración se centró en siete vuelos que salían de la terminal 3 de Heathrow, cada uno con entre 241 y 285 pasajeros, pero de las conversaciones grabaciones entre algunos de los condenados, musulmanes británicos que entonces estaban en la veintena, había implicados otras terminales y posiblemente hasta 18 suicidas.
Otros objetivos mencionados serían terminales de gas y refinerías de petróleo.
PREPARADO EN PAKISTÁN
El plan se preparó en Pakistán pocos meses antes de que fueran arrestados en agosto de 2006. La policía sospecha que el autor intelectual de Al Qaeda Abu Obaidah al Masri, que según algunos medios fue la inspiración de los atentados de Londres del 7 de julio de 2005, también fue el cerebro de este proyecto.
El líder británico del grupo era Abdulla Ahmed Ali, de 28 años, mientras que Asad Sarwar, de 29 años, reunió los componentes para la bomba en su casa de High Wycombe, una localidad al oeste de Londres.
En otro juicio el año pasado, Ali, Sarwar y Tanvir Husain, de 28 años, fueron declarados culpables de conspiración para cometer asesinatos, pero el jurado no logró ponerse de acuerdo en si pretendieron volar aviones.


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