El Festival Internacional de Cine de San Sebastián atrae hasta la capital guipuzcoana a renombrados artistas del panorama cinematográfico, pero también sirve de inspiración para algunos hosteleros que elaboran platos o muestran en sus negocios decoraciones ligadas al séptimo arte.
Algunos restauradores hacen un imaginativo guiño al certamen donostiarra y crean platos o pintxos que bautizan con nombres relacionados con las obras fílmicas más representativas de los actores y directores que acuden este año a San Sebastián. El Illarra tiene un menú de bocados de Ratatouille y ensalada de pulpo fiction
Es el caso del restaurante Illarra, que ha preparado un menú "de cine" compuesto de bocados de Ratatouille y ensalada de pulpo fiction, en homenaje a Quentin Tarantino, y sabrosos platos como Las minas del rey Bacalao o Snatch. Cochinillos y sus amantes, que recuerda a Brad Pitt, o el evocador postre Leyendas de pasión dulces.
Joxean Eizmendi, el propietario de este asador, recalca su pasión por el cine, como atestigua la cinematográfica decoración del local, cargada de motivos que recuerdan al mundo del celuloide.
Otros establecimientos hosteleros, como el hotel Astoria 7, hacen del Festival de Cine de San Sebastián su leitmotiv.
Guillaume Fontagne, el director de este hotel que lleva el nombre de un emblemático cine donostiarra ya desaparecido, explica que toda su estética y decoración está consagrada al Zinemaldia.
Sus 102 habitaciones son distintas y cada una está dedicada a una de las estrellas que ha pasado por el festival de San Sebastián desde sus inicios en 1953. En el hotel Astoria 7, las habitaciones recuerdan a grandes actores
Los clientes de este hotel pueden dormir en estas singulares habitaciones mientras los retratos de personalidades como Al Pacino, Jeremy Irons, Emma Thompson o Stanley Donen velan su sueño.
Resulta difícil discernir los pasillos de un cine de los del Astoria 7, en los que es posible encontrarse al mismísimo maestro del suspense, Alfred Hitchcock, plácidamente sentado en una butaca o ver proyectados en sus paredes algunos de los clásicos del Hollywood y el cine español.
En bares como el Oquendo, que exhibe con orgullo las fotos de las muchas celebridades que han pasado por su barra para tomar algo, también es posible beber un café y buscar entre las imágenes que pueblan las paredes el retrato del actor o cineasta preferido.
Luces, cámaras, habitaciones de cine, sabor a celuloide y acción: el Festival de Cine de San Sebastián está servido.




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