Todavía permanecen en el hospital de Cagliari (Cerdeña) un total de seis españoles que viajaban en el crucero y que presentan heridas de diferente consideración. Los afectados padecen, dependiendo del caso, lesiones como traumatismo abdominales, costales, torácicos y fracturas de tobillo. Además, una persona está en observación tras haber sufrido un principio de insuficiencia cardiaca.
Un crucero de placer, que se convirtió en pesadilla
El 'Grand Voyager' se averió el lunes y perdió parte de sus motores al verse afectado por una tormenta con olas de hasta 10 metros cuando navegaba entre Baleares y Cerdeña. El barco, propiedad del consorcio alemán KFW, tenía salida y llegada en Barcelona, con un recorrido que pasaba por Florencia, Roma, Messina, Dubrovnik, Malta y Túnez.
Una alarma sonó para avisar a los pasajeros de que debían abandonar sus camarotes y reunirse en la sala de seguridad. "Entonces, me acordé del Titanic", ha confesado Ángel Priego, vecino de Palma de Mallorca.
"Estuvimos entre 15 y 20 horas con un grado de tensión máxima. Ha habido múltiples heridos, pero no graves. Yo, desde luego, no pienso repetir un viaje como éste, seguro que no", ha sentenciado el cordobés Rafael López.
"Lo más impresionante eran las olas, que superaban las seis plantas del barco y llegaban hasta la planta de arriba. No nos podíamos sujetar y nos golpeábamos con todo. Ha habido heridos y he visto a un chico al que le había caído un piano encima", explicó David Duarte.
El consejero delegado de Iberostar aseguró que el "momento crítico" de la travesía se vivió en torno a las 9.30 horas, cuando durante un lapso de 40 o 50 minutos la embarcación se quedó sin propulsión y "sin gobierno".
Llegada al puerto de Cagliari
Fuentes de la Autoridad Portuaria de Cagliari confirmaron el martes por la mañana la llegada del buque, con bandera de Bahamas, escoltado por un remolcador italiano, después de que en la tarde de ayer lograra reactivar dos de sus motores.
A las inmediaciones del "Grand Voyager" llegó también el carguero de gas con bandera británica "Gimi", que se encontraba cerca cuando las autoridades marítimas lanzaron la alerta y que también ha escoltado el barco hasta su llegada a Cagliari.
Además de los equipos de socorro, en el puerto aguardaban varios autobuses para trasladar a los pasajeros al aeropuerto de la ciudad, donde esperaban tres vuelos chárter organizados por el armador del crucero para repatriar a los viajeros.
El "Grand Voyager" es un crucero moderno, considerado por la empresa como "el más rápido del mundo", y tiene 180 metros de eslora y 26 de manga. El barco realizaba un crucero por el Mediterráneo con salida y llegada a Barcelona, visitando Livorno, Chivitavecchia, Messina, Dubrovnik, Malta y Túnez.




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