Sarah Polley es un ejemplo de artista vocacional. Desde que a los nueve años protagonizara Las aventuras del Baron de Munchausen a las órdenes de Terry Gilliam, la canadiense se ha labrado una larga carrera en la que también ha tenido tiempo para dirigir sus propios proyectos y compatibilizarlo con labores de activismo político y social.
Polley dirigió en 2006 'Away from her' y tiene entre manos un documental y otra ficción A Venecia ha llegado para presentar Mr. Nobody, tercer trabajo del belga Jaco van Dormael y en el que interpreta a una de las tres mujeres del protagonista, Elise. Su papel refleja a una mujer mentalmente inestable, capaz de pasar de la euforia al llanto en cuestión de segundos. "Creo que en el interior de todos nosotros están esas dos caras de la moneda. Si buscas muy dentro de ti lo encuentras. Me asustó darme cuenta que yo también era capaz de cambiar de ánimo de esa manera", asegura entre risas. Rubia, con una melena lisa impecable, Polley departe al lado de su compañera de reparto, Linh Dam Pham.
La actriz ya sabe lo que es estar al otro lado de la cámara. En 2006 dirigió Away from her (fue incluso nominada al Oscar al mejor guión adaptado) y tiene entre manos dos proyectos, un documental y otra ficción listos para ponerse en marcha. La experiencia como jefa del tinglado la aparca cuando rueda a las órdenes de otro director: "No me atreví a decirle nada a Jaco [van Dormael, director de Mr. Nobody] acerca de su trabajo. Cuando soy actriz solo acato órdenes".
De sus proyectos en marcha, uno es un documental sobre la dramatización de las vidas de las personas cuando las cuentan a terceros. ¿Complicado? La artista se explica: "Cuando piensas en tu vida y tus acciones, todo te parece que tiene un punto de vista. Pero si cruzas tu visión con la de otra gente, verás que hay diferentes percepciones. Todos dramatizamos nuestras experiencias".
Quiero poder seguir viviendo como una persona de clase media en Toronto Polley vive alejada de los flashes y de las grandes producciones. No está en esto para amasar una fortuna. "Quiero poder mantener un estilo de vida de una persona de clase media en Toronto". La solución a esta idea es fácil: “Rodar un par de películas al año me sirve para vivir sin ahogos. Soy muy afortunada”.
Además de actriz y directora, también dedica parte de su tiempo a luchar por causas políticas o sociales. En la actualidad trabaja con un grupo canadiense que da apoyo a víctimas de torturas, una temática sobre la que se concienció después de rodar La vida secreta de las palabras junto a Isabel Coixet.
La directora catalana ha contado con Polley en dos de sus proyectos, siendo el primero de ellos (Mi vida sin mí) el que lanzó a Isabel Coixet a la fama entre los corrillos cinéfilos. "Estoy en contacto con Isabel", reconoce la canadiense, aunque admite que por el momento no tienen ningún proyecto común. Tocará esperar.















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