Se acerca el fin de semana y aumenta el miedo a que se repitan los disturbios del domingo. La coincidencia de las fiestas patronales en tres municipios del oeste de la Comunidad de Madrid (Pozuelo, Majadahonda y Galapagar), los ánimos todavía caldeados por la batalla de Pozuelo y la tolerancia cero al botellón han convertido la zona en una olla a presión. Además, grupos de jóvenes se han citado a través de redes sociales para desafiar a la autoridad.
Uno de los detenidos en Pozuelo era nieto del Marqués de Feria, pero dió un nombre falso
Sin embargo, si alguien tiene intención de provocar altercados lo tendrá difícil. Los tres pueblos en fiestas han preparado amplios dispositivos policiales "en previsión de lo que pueda ocurrir", explican en los ayuntamientos.
Pozuelo fue el primero en ampliar su despliegue. Al día siguiente del intento de asalto a la comisaría, el Ayuntamiento decidió multiplicar los agentes locales y pidió un refuerzo de antidisturbios y guardias civiles. La noche de este viernes y el sábado (último día de fiestas) será su prueba de fuego.
En Majadahonda, las celebraciones comienzan oficialmente el domingo, pero las Fuerzas de Seguridad se desplegarán todo el fin de semana en tres anillos: uno con policías dentro del recinto ferial para desalojar a los violentos, un segundo control a la entrada del recinto y un tercero más amplio que englobará todo el pueblo. En Majadahonda sí se permite el botellón.
Disuadirán el 'botellón'
Mientras, Galapagar (en fiestas desde este jueves) ha "reforzado las zonas más conflictivas con Policía Local, Guardia Civil y seguridad privada" y espera que la Policía Nacional les envíe más agentes. El botellón no está prohibido, aunque han tomado "medidas disuasorias, como ocupar con casetas o atracciones los lugares donde se suele beber", explican fuentes municipales.
Los que no podrán asistir a estos festejos son los siete menores a los que se detuvo el domingo en Pozuelo. El juez les ha prohibido salir de casa a partir de las 22.00 horas durante los próximos tres meses.
Nieto de marqués y azote de policías
Uno de los jóvenes detenidos el pasado domingo en Pozuelo es nieto de Antonio Cruzat y Salazar, marqués de Feria, según fuentes policiales. Su familia ostenta este título desde 1704.
El joven, llamado Antonio Cruzat, representó un quebradero de cabeza para la Policía, ya que se identificó con el nombre falso de Mario García Serrano. Sus padres, al ver que el chico no llegaba a casa, llamaron a comisaría, pero la Policía no lo asoció a ninguno de los detenidos. Según fuentes policiales, el joven agredió gravemente a un agente durante la batalla.


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