En esto del cine, como un muchas otras artes, los creadores pasan por diversas etapas. Están los que hacen de su carrera una suerte de carrera vital, inicios modestos, grandeza a medida que madura su trayectoria y una despedida no tan brillante, pero digna. Por otro lado, están los que demuestran el talento desde su primer fogonazo. Y ese es el caso de George A. Romero, el cineasta norteamericano al que casi podríamos considerar el padre del género zombi.
En esta ocasión los zombies están por estar Lamentablemente, a pesar del chispazo tan genial de La noche de los muertos vivientes, y de la trilogía de zombies que rodó en los años venideros, Romero se ha ido desinflando poco a poco, diluido como un azucarillo. Y así ha llegado al nuevo siglo, donde ha parido otra trilogía basada en los no-muertos pero con resultados tremendamente desoladores. La de ayer, fue la gota que colmó el vaso.
Survival of the dead es la nueva visión de Romero sobre el género que le hizo famoso. Aunque esta vez los zombies están por estar. La amenaza podría haber sido un grupo de orcos o una invasión alienígena, da igual. El realizador se centra en las relaciones humanas frente a un enemigo común y, con gran pesar, acaba certificando un filme más cercano a los estrenos de sobremesa que a las grandes pantallas.
Una de las marcas de la casa de los festivales es su excesivo empeño en dar rienda suelta al cine local para promocionarlo. Salvo honrosas excepciones, supone una carga de trabajo que acaba por alargar los certámenes más de lo deseado y que no aporta mucho más que un montón de bostezos y horas de sueño perdidas. Pero Il grande sogno no ha sido, afortunadamente, uno de esos casos. Michele Placido ha regalado al público veneciano un viaje a la Italia del 68, época convulsa de revueltas estudiantiles y conflictos interminables entre policías y manifestantes.
Michele Placido se autohomenajea en su última película Placido, que se autohomenajea en uno de los protagonistas, un policía que acaba siendo actor (la misma trayectoria que ha seguido el director), abarca el tema desde la perspectiva de una joven católica, que acaba abrazando las ideas revolucionarias. Todo esto aderezado con una familia que no la entiende y dos hombres que la cortejan, a cada cual más resultón.
La Mostra avanza inevitablemente hacia su final y a falta de un par de cintas esperadas, los candidatos empiezan a coincidir en todas las quinielas. Lourdes, Lebanon y The road están bien posicionadas a falta de ver Soul kitchen de Fatih Akin y Mr. Nobody, del belga Jaco van Dormael.

























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