Susana casi se cae al suelo cuando sonó el teléfono este lunes por la mañana. Una portavoz del Instituto Anatómico Forense le comunicaba que el hombre al que su familia enterró el martes de la semana pasada, no era su cuñado: se habían confundido al entregarles el cadáver, después de que la familia hubiese estado dos meses esperando para darle sepultura, tal y como publicó 20minutos.es. Pero si nada falla a última hora, su pesadilla acabará este martes por la tarde.
"Me llamó una chica del Anatómico diciendo que era muy complicado y que no sabía como contármelo, pero que se habían confundido de cadáver", cuenta Susana (nombre ficticio) presa de los nervios. Todavía no sale de su asombro: "Es surrealista. Hemos enterrado a un señor que se supone que es un indigente polaco".
Fuentes de la Consejería de Justicia e Interior, de la que depende el Antómico Forense, aseguran que se produjo "un error humano" al asignar el cadáver. "Nunca antes había ocurrido", pero tal y como manda el protocolo en estos casos, la Comunidad se hará cargo de todos los gastos de la exhumación del cadáver del indigente polaco y del nuevo entierro.
La familia ya ha indicado que no enterrará a su ser querido en el nicho en el que descansa el indigente polaco. Lo harán en otro del mismo cementerio de Rivas-Vaciamadrid este martes por la tarde, cuando también esperan enterrar esta interminable pesadilla.




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