Vecinos de la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos, donde la explosión de un coche bomba causó más de 54 heridos leves, lamentaron los grandes daños que sufrieron sus casas y aseguran que se ha evitado un mayor número de afectados porque muchas personas están de vacaciones.
Según fuentes de la Guardia Civil, en esta residencia viven habitualmente unas 90 familias, aunque ahora estaba ocupada por unas 50, ya que el resto estaba disfrutando de unos días de descanso.
Sobre las 04.00 horas un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, se despertó al escuchar un "fuerte golpe", relató el menor.
Se bajó de la cama y al poner los pies en el suelo vio que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo. El joven sólo sufrió un arañazo en la cara y pudo salir por su propio pie.
Daños en los bajos comerciales
Los vecinos del número 85 de la Avenida de Cantabria fueron desalojados de sus viviendas, aunque algunos de ellos ya habían bajado antes a la calle ante el temor de que el edificio pudiera sufrir algún daño importante, ya que parte de la fachada tiene grandes desperfectos.
También los bajos comerciales de la zona, según afirmó el propietario de uno de ellos, sufrieron daños muy importantes por la onda expansiva.




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