El Bayern Múnich entrenó este viernes sin el francés Franck Ribery, que parece estar haciendo todo lo posible para salir del conjunto bávaro, pero los directivos del club mantienen su veto y se muestran confiados en que el tema está cerrado y que no habrá traspaso.
Este jueves, Ribery se retiró del entrenamiento -tras una conversación con el entrenador Louis Van Gaal que desde afuera parecía una discusión- y después la explicación oficial que se dio fue que unos botines nuevos le habían producido una ampolla.
El francés se mantuvo este viernes alejado del entrenamiento -que sólo se programó después de que la segunda unidad de ayer se canceló por una tormenta- y en Alemania circula la conjetura de que el francés está tratando de generar un conflicto para provocar un despido y poder marcharse a España.
Sus declaraciones a medios franceses, en las que admitía que quería marcharse y manifestaba su deseo de ir al Real Madrid, son vistos como parte de esa estrategia y ya le han valido el calificativo de mercenario por parte de algunos medios de comunicación.
El Bayern, sin embargo, se esfuerza por mantener la calma hacia afuera e incluso ha prescindido de imponerle una multa al francés por sus declaraciones.




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