Musavi hizo un llamamiento velado a las fuerzas de seguridad para que se contengan ante las manifestaciones, una iniciativa que previsiblemente se verá con profundas sospechas por unos líderes conservadores que han prometido utilizar la fuerza donde sea necesario para acabar con la oposición.
El sonido de los helicópteros resonó el domingo por la noche por Teherán y se escucharon disparos en el norte de la ciudad, un bastión de apoyo para el ex primer ministro reformista.
Pero la radio estatal dijo el lunes que la capital había estado en calma durante la noche por primera vez desde las elecciones del 12 de junio.
'Protestar contra las mentiras y el fraude (en las elecciones) es vuestro derecho', dijo Musavi, que oficialmente fue segundo tras Ahmadineyad en las elecciones, en un comunicado publicado en su web el domingo.
'En vuestras protestas, continuad demostrando moderación. Espero que las fuerzas armadas eviten daños irreversibles', declaró.
La televisión estatal iraní dijo que habían muerto 10 personas y más de 100 habían resultado heridas en las protestas en Teherán el sábado, celebradas en desafío de una advertencia del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei. Una información diferente situó el número de muertes en 13.
Las restricciones gubernamentales impiden que corresponsales que trabajan para medios extranjeros acudan a las protestas para informar sobre las mismas.
Musavi dijo que el arresto masivo de sus seguidores 'abrirá una brecha entre la sociedad y las fuerzas armadas del país'.
Producto de las propias instituciones islámicas, Musavi dijo el sábado que no estaba cuestionando los fundamentos de la República Islámica, sino que intentaba renovarla y purgarla de lo que calificó de falsedades y mentiras.
Las elecciones que devolvieron al poder al antioccidental Ahmadineyad han provocado los disturbios más violentos desde la Revolución Islámica que de 1979 derrocó al shah, al que respaldaba Estados Unidos.
Las autoridades han calificado a los manifestantes de 'terroristas' y agitadores. El responsable de la policía de Teherán, Azizula Rajabzadeh, dijo que la policía se enfrentaría a 'todas las concentraciones y disturbios con toda su fuerza', según la agencia oficial IRNA.
LIBERADA LA HIJA DE RAFSANYANI
Mientras tanto, los clérigos prorreformistas han incrementado la presión sobre los líderes conservadores de Irán.
Mohamad Jatamí, un aliado de Musavi y ex presidente moderado, advirtió de 'peligrosas consecuencias' si a la gente no se le dejaba expresar sus demandas de forma pacífica.
Sus comentarios, difundidos por la agencia semioficial Mehr, eran una crítica implícita a Jatamí, que ha respaldado una prohibición a las protestas y defendido el resultado de las elecciones.
La televisión estatal dijo que una hija del ex presidente Akbar Hashemi Rafsanyani, un rival de Ahmadineyad, había sido puesta en libertad tras ser detenida junto con otros cuatro familiares durante la manifestación del sábado en Teherán.

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