Son las segundas elecciones locales en el reinado del monarca reformista. A Mohamed VI se le atribuye haber suavizado las restricciones sobre la actividad política y mejorado el historial de derechos humanos del país.
Los analistas dicen que el Gobierno espera una participación al menos mayor que el 37 por ciento registrado en las elecciones legislativas de 2007, un mínimo histórico.
'La atención de los principales cargos gubernamentales y líderes políticos se centrará en la tasa de participación porque están aterrorizados ante un boicot y la denominada apatía de los votantes', dijo Jaled al Harri, un analista político.
Más de 13 millones de marroquíes pueden votar a los 130.223 candidatos que optan a 27.795 puestos en 1.503 ayuntamientos. Los analistas prevén una mayor participación en áreas rurales que en las ciudades.
'Las personas analfabetas votarán más que los votantes educados', dijo el analista político Taufik Buachrine. 'El número de votantes entre los pobres será más alto que entre las clases medias y altas'.
Las urnas abrieron a las 8 de la mañana (07:00 GMT) y cerrarán a las 7 de la tarde (18:00 GMT).
ALTERNATIVAS
El Partido islamista Justicia y Desarrollo (PJD) se presenta como una alternativa a lo que denomina una élite egoista que se ha enriquecido a expensas del país y ha asistido inmóvil al desmoronamiento de los valores morales y al incremento del crimen.
Sus rivales dicen que el PJD proyecta una imagen moderada pero sus bases quieren tomar el poder para impulsar una agenda conservadora y limitar las libertades personales.
Los analistas analizarán los resultados del PJD en Fez, Casablanca, Rabat y otras grandes ciudades donde compite contra candidatos vinculados a la coalición gubernamental encabezada por Istiqlal (Independencia).
El PJD tiene menos opciones en las zonas rurales donde la familia y los vínculos tribales a menudo aseguran la victoria a los mandatarios locales.
La votación también pondrá a prueba el tirón del nuevo partido leal al Rey, que planea aumentar la oposición al Gobierno.
El Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) se presenta a sí mismo como una alternativa tanto a los islamistas como a los partidos tradicionales como el Istiqlal.
El Gobierno perdió su mayoría parlamentaria el mes pasado cuando el PAM le retiró el apoyo. Sus 46 diputados ahora forman parte de la oposición, pero uno de sus líderes continúa siendo ministro de Educación.

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