El padre Julio Grassi, que se declaró inocente a lo largo de los nueve meses que duró el proceso judicial y se defendió en numerosas participaciones en programas de televisión, quedará en libertad hasta que se lleve adelante el proceso de apelación y haya una condena firme, aunque no podrá abandonar el país.
Grassi, de 52 años, tenía a su cargo la fundación 'Felices los Niños', que albergaba menores en la provincia de Buenos Aires, donde estalló el caso en 2002.

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