Los habitantes de los pueblos de la región salieron a las calles con banderitas francesas y estadounidenses, ante carteles que decían: 'Yes, we ca(e)n', un juego de palabras entre el lema de campaña de Obama y el nombre de Caen, la ciudad tomada por tropas británicas y canadienses en 1944 después de dos meses de duros combates.
Antes de la ceremonia, Obama celebró un encuentro en esa ciudad con el presidente francés, en la que Nicolas Sarkozy dijo que Irán debe aprovechar la mano tendida por EEUU en cuando a su programa nuclear.
Sarkozy ya trató con el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manouchehr Mottaki, en una reunión en París esta semana.
Responsables franceses han dicho que Mottaki llevó un mensaje de que los iraníes están terminando una contrapropuesta al paquete de incentivos ofrecido por los cinco estados con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia y China, más Alemania, que tratan de animar a Teherán a frenar el proyecto de enriquecimiento de uranio.
Por su parte, Obama insistió en que Israel frene la construcción de asentamientos y en que los palestinos deben renunciar a la violencia y su incitación, pidiendo un avance en la actual parálisis en el proceso de paz en Oriente Próximo.
Obama y Sarkozy acudirán al cementerio estadounidense de Colleville-sur-Mer, próximo a uno de los lugares de desembarco, conocido como playa Omaha, en la que miles de cruces de piedra blanca marcan las tumbas de los muertos estadounidenses en la guerra.
El presidente estadounidense ha estado intentando reparar las relaciones con Francia y otros países europeos, muy frías durante el mandato de su predecesor, George W. Bush, por su política de actuar en solitario, la invasión de Irak y su actitud ante el cambio climático.
Probablemente usará su discurso para decir que Estados Unidos y Europa son aliados incondicionales que tienen que trabajar juntos para afrontar retos mundiales, como la crisis financiera, el terrorismo y la guerra en Afganistán.
TRADICIÓN
El aniversario se vio ensombrecido por acusaciones contra Sarkozy según las cuales quería acaparar demasiado protagonismo con Obama al no invitar a la reina Isabel II de Inglaterra. París respondió que respetó el protocolo. Reino Unido dijo que la reina esperaba una invitación, pero que no se ha ofendido.
Finalmente acuden el primer ministro, Gordon Brown, y el príncipe Carlos.
Es una tradición para los presidentes estadounidenses acudir a la ceremonia de recuerdo del desembarco en las playas del noroeste de Francia por parte de soldados estadounidenses, canadienses y británicos, entre otros, que desató la iniciativa que acabó derrotando a la maquinaria de guerra nazi en 1945.
La visita a Francia es la etapa final de una gira que comenzó en Egipto, pasó por Arabia Saudí y llegó Alemania, en la que Obama habló de las relaciones de su país con el mundo musulmán y de las relaciones entre palestinos e Israel.
Su tío abuelo Charles Payne, que participó en la liberación del campo de concentración de Buchenwald, en Alemania, no acudió con él el viernes, pero sí será uno de los veteranos de guerra presentes en la ceremonia del sábado, según un responsable de la Casa Blanca.

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