La capacidad de reír no es en absoluto exclusiva de los humanos, según demuestra un estudio comparativo entre niños y primates desarrollado por un grupo de científicos alemanes y americanos. Así, los expertos han llegado a la conclusión de que si se le hacen cosquillas a una cría de gorila o de chimpancé, el primate experimenta el mismo ataque de risa que cualquier niño.
Las cosquillas producen la misma reacción y sonidos en gorilas y orangutanes
Según señala el informe hecho público este jueves en Hannover, desde tiempos ancestrales, la risa ha supuesto un misterio para la comunidad científica, que ha querido analizar los vínculos entre los humanos y los antropomorfos, una familia de primates en la que se incluyen, entre otros, el chimpancé, el gorila, y el orangután.
"Lo que más nos ha llamado la atención es que las cosquillas produzcan exactamente la misma reacción y sonidos en gorilas y orangutanes", explicó la profesora Elke Zimmermann de la Escuela Superior de Medicina Veterinaria de Hannover (centro de Alemania).
Grabando los sonidos de los monos
La zoóloga, precursora del estudio, lleva más de diez años grabando los sonidos que emiten todos los antropomorfos, también conocidos como monos catarrinos y que se caracterizan por no tener cola. Para realizar sus experimentos, los científicos han registrado hasta 800 sonidos y documentales en vídeo, en los que analizan cómo se comportan 22 especímenes de un centro de orangutanes de Malasia cuando los cuidadores del zoológico les hacen cosquillas en manos, pies, nuca y axilas.
En el caso de los tres niños que participaron en el estudio, fueron los padres los encargados de provocarles las cosquillas, de forma que no se tratara en absoluto "de situaciones artificiales", subrayó Zimmermann.
Los biólogos emplearon once rasgos de identidad para clasificar las risotadas y el hallazgo más sorprendente es que el componente genético-molecular de la risa es exactamente el mismo en los orangutanes, los gorilas, los chimpancés, los bonobos (o chimpancés pigmeos) y los humanos, todos ellos emparentados. De hecho, según se deduce, cuanto más cerca del "homo sapiens" se sitúa el primate con respecto al árbol genealógico, más parecida es su risa.
Por lo tanto, puede afirmarse que los monos reflejan, cada vez que se ríen, un sentimiento incontrolado de alegría, un aspecto en común con los bebés, aunque muy diferente de los humanos adultos.

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