Había pasado por todos los otros dos grandes festivales (Venecia y Berlín) y en 2009 ha sido seleccionada por primera vez para competir por la Palma de Oro en Cannes. Isabel Coixet (Barcelona, 1960) ya ha aterrizado en la costa francesa aunque la premiere de Mapa de los sonidos de Tokyo no vaya a tener lugar hasta la noche de este sábado.
La experiencia es un grado y Coixet ya tiene tablas en esto de presentar una cinta a concurso. Admite que no tiene mucha salida al afrontar el festival: "Si venimos felices por el escaparate que representa, o porque queremos ser humildes... queda muy falso". Pero también reconoce que "tampoco puedes ir de sobrado creyendo que vas a ganar algo seguro". Conclusión, "estamos contentos por haber venido, mañana (por el sábado) haremos una gran fiesta con sushi y celebraremos la presentación de la cinta".
Ahora la relación de la gente con las películas es diferente
Preguntada por el pequeño universo personal del que siempre hace gala en sus películas, Coixet no ha querido admitir que tenga una visión especial del mundo: "Todos llevamos una mochila con las cosas que nos pasan en el día a día, al ir por la calle... Muchas veces una mirada te puede transportar al pasado, a un recuerdo concreto".
En referencia a los atormentados romances que marcan su cine, la directora, también guionista de sus trabajos, no vive "sufriendo todo el día", bromea. "Cuando amas a alguien de verdad, hay una entrega que te lleva al sufrimiento. La felicidad es muy poco femenina, ¡coño!", se ríe. Aunque matiza que sólo hay un momento en el que le interesa explorar ese sentimiento: "La que se produce después del encuentro sexual".
Este año Cannes cuenta con tres mujeres compitiendo en la sección oficial. Además de la citada Coixet, también se encuentran Jane Campion (Bright star) y Andrea Arnold (Fish tank). "Es una pasada que seamos tres a competición", afirma. "He competido en algunos festivales en los que era la única directora. No creo que haya que poner cuotas para que haya más directoras".
La realizadora agrega que no cree "en eso de la mirada femenina".
En su primera participación, Coixet ha preferido aislarse del día a día del festival. "Ya soy mayor para estas cosas", asegura. Coixet prefiere mantenerse alejada del bullicio y de la opinión de la crítica o los jurados: "No he leído nada sobre el festival y ayer cené con un miembro del jurado (James Gray) y ni siquiera le dirigí la palabra por miedo a que alguien pensara que quería influir en su voto". Este sábado, en la sala Lumière, saldrá de dudas.













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