El auto del jueves del magistrado Santiago Pedraz, del Juzgado Central de Instrucción Número 1 de la Audiencia Nacional, procesa al teniente coronel Philip de Camp, que 'dio la orden directa de disparar' al capitán Philip Wolford, que estaba al mando de la unidad de blindados y 'autorizó a quien materialmente efectuó el disparo, el sargento Thomas Gibson'.
Su procesamiento había sido revocado por la Sala de lo Penal de la Audiencia justo hace un año al determinar que no estaba concluida la instrucción. Por ello, Pedraz acordó llevar a cabo más diligencias, como la declaración como testigos de la entonces ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, y el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, así como otras pruebas e informes.
Ahora el magistrado considera que los hechos pueden ser constitutivos de un delito contra la comunidad internacional, castigado con entre 10 y 15 años, y un delito de homicidio 'o, también incluso, acto o amenazas de violencia con la finalidad de aterrorizar a la población civil o los periodistas'.
'No hubo ni existen indicios de que existiera un 'francotirador' u 'ojeador' u 'observador enemigo', como tampoco disparo alguno desde el tejado u otra parte del hotel Palestina contra las tropas norteamericanas', indica el auto.
'Era conocido que el Hotel Palestina estaba en zona civil y que alojaba a la prensa', señala.
El cámara español, que estaba filmando en la habitación 1403 del hotel, resultó herido grave a consecuencia de la metralla procedente del proyectil, falleciendo pocas horas después en un hospital de Bagdad.
En el mismo ataque, que tuvo lugar el 8 de abril de 2003 durante la entrada de las tropas estadounidenses en Bagdad - poniendo fin a la breve guerra que derrocó a Sadam Husein -, perdió la vida el cámara ucraniano de Reuters Taras Protsyuk.
Las autoridades estadounidenses explicaron a Trillo primero que el hotel era un objetivo posible, 'porque había fedayines refugiados que disparaban desde las terrazas', y luego que a la distancia de 1.800 m. pudo producir confusión entre la cámara de Couso y un sistema de un lanzador de misiles.
Estas explicaciones no se incluyeron en una comunicación enviada por las autoridades norteamericanas que Pedraz califica de 'escasa y genérica, sin datos concretos', y agrega que se han negado a aclararla y ampliarla. Según los estadounidenses, los militares actuaron de acuerdo con las normas de combate, y han dicho que no les van a extraditar.


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