Tanto el Partido Laborista del primer ministro, Gordon Brown, como los conservadores de centroderecha de Cameron están bajo presión para tomar medidas estrictas ante las excesivas reclamaciones de gastos presentadas por los parlamentarios después de una serie de dañinas filtraciones.
El parlamentario conservador Andrew Mackay renunció como asesor político de Cameron después de que una revisión de sus gastos revelara una 'situación inaceptable', dijo un portavoz del líder de la oposición.
Mackay es la primera persona en perder el cargo por el escándalo.
'Presentó sus papeles (...) para ser examinados y ese examen reveló un estado de los asuntos que no creo que fuera razonable o aceptable. Y por tanto presentó su dimisión inmediatamente y yo la acepté', declaró Cameron a periodistas.
Mackay había pedido pagos de intereses por la hipoteca de un inmueble en Londres propiedad conjunta de su mujer Julie Kirkbride, otra parlamentaria conservadora, al tiempo que ella ya estaba pidiendo gastos por su residencia de su distrito electoral, dijo una fuente política.

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