Manuel Baqueiro da vida a Marcelino, el dueño del Asturiano, el bar de la serie Amar en tiempos revueltos, un éxito de audiencia de las sobremesas de La 1 (L-V a las 16.00 h), que cuenta las tribulaciones de gente sencilla en la época de la posguerra.
¿Por qué gustan tanto las series con temática histórica?
Pues porque por un lado hay gente que le gusta revivir unos años que ellos vivieron, y por otro gente que tiene curiosidad por saber cómo fue esa época. Te encuentras con que la serie la pueden ver la abuela y la nieta.
Su personaje, Marcelino, está en todas las tramas...
Mi personaje, junto con el de Pelayo son los que más tiempo llevan. Al tener un bar hacen un poco de hilo conductor, como un comodín por el que pasan todas las tramas. Marcelino además es muy bonachón y siempre ayuda.
Usted ha sido camarero, y hace de camarero, le invitarán a copas en todos lados...
(Risas) La verdad es que sí. De vez en cuando me invitan, pero también me invitaban antes, al menos en los bares de los amiguetes.
Siempre hay miedo a que te encasillen, pero eso acaba cuando te dan una oportunidad de hacer algo diferente
¿Colecciona cosas antiguas?
No soy muy fetichista, lo que si que hago es conseguir siempre que puedo ediciones raras de La isla del tesoro, porque es un libro que me dio a leer mi padre y que me fascinó. Debo tener como 25 ediciones.
¿Y tiene algún objeto preferido del atrezzo antiguo?
Mío no, pero le tenemos mucho cariño a las gafas de Pelayo (José Antonio Sayagués) que están siempre por el camerino, que compartimos los dos. Si llegamos por la mañana y las gafas no están por ahí nos preocupamos.
Lleva cuatro años en una serie y eso puede hacer que le encasillen o que le vean y le den un gran papel...
Las dos cosas pueden pasar. Siempre hay miedo a que te encasillen, pero eso acaba cuando te dan una oportunidad de hacer algo diferente, y eso pasa cuando te ven, cuando piensan en ti. Por otro lado trabajar en una serie de éxito con un equipo agradable, siempre da seguridad económica y eso en nuestro trabajo ya es bastante.
Y si quisiera cambiar... ¿de qué le gustaría hacer?
De malvado, al final son personajes más interesantes y un cambio radical con Marcelino.
Lo de hacer de malo les gusta a todos los actores, ¿no es sospechoso?
(Risas) No, es porque a la hora de buscar matices un héroe bueno da menos juego que un malvado que pueda tener sus dudas, pueden ser personajes más complejos.
O sea que no son una profesión de psicópatas.
No, hay alguno que otro suelto, pero no doy nombres (risas).
¿Hay pensada una época en la que acabe la serie?
Como sigamos así nos vamos a cruzar con Cuéntame (risas). De momento estamos en el 51 y creo que la próxima temporada serán el 52 y 53... se trata más de contar la década de los 50, hasta los 60 no creo que lleguemos, porque es una época demasiado distinta.
Las tramas han dado un giro hacia lo político...
Sí, en la primera temporada se trató mucho, luego se olvidó un poco y ahora ha vuelto. Creo que es interesante tocar el tema político, aunque pueda incomodar, porque esa época de España está ligada a eso.
Yo me considero de izquierdas y puedo entender que haya quien lo vea diferente
¿Ha recibido opiniones acerca de la fidelidad de la serie a lo que pasó?
Sí, de todo tipo. A mi me parece que es bastante fiel, pero yo me considero de izquierdas y puedo entender que haya quien lo vea diferente.
Las conversaciones entre Marcelino y Pelayo son de lo más celebrado de la serie...
Sí, y además los cambia todos él (José Antonio Sayagués). Siempre te sorprende, porque tú te estudias el texto y llega él y no te dice ni tres palabras iguales. Lo elabora mucho, busca un lenguaje muy de época y funciona muy bien. Con él me lo paso muy bien, hay química y nos reímos muchísimo. Con él descubro muchas palabras.
Recientemente ha muerto Julieta (el personaje de Lola Marceli), ¿Cómo se lleva la desaparición de un personaje principal?
Con mucha pena. Me parece que ella estuvo fantástica, pero es un poco triste perderla como compañera, como a otros que se han ido antes. Lo positivo es que siempre hacemos una buena fiesta cuando muere uno (risas).
BIO: Madrileño de ascendencia gallega, este actor nació en 1976. Entre sus aficiones se encuentra tocar la guitarra eléctrica, que toca en un grupo con Jorge Monje y otros compañeros de la serie. En casa, tiene un proyector para ver películas.

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