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Seis de cada diez afroamericanos creen que el Gobierno fue racista en su gestión del Katrina

Un sondeo del diario USA Today y la cadena de televisión CNN, difundido hoy, destaca que seis de cada diez afroamericanos consideran que la demora en prestar ayuda se debió a que la mayoría de las víctimas del huracán que devastó amplias zonas de Luisiana, Misisipi y Alabama eran negros y pobres.

Los blancos y los negros de Estados Unidos difieren sustancialmente sobre si el racismo desempeñó un papel en la tardanza del gobierno en acudir a ayudar a los habitantes de las zonas devastadas por el huracán Katrina.

La encuesta, llevada a cabo por la empresa Gallup por encargo de USA Today y CCN entre 1.005 adultos, del 8 al 11 de septiembre, indica que, en general, nueve de cada diez blancos rechazan que la condición de pobres y negros haya sido uno de los factores de la tardanza en llevar ayuda a los damnificados.

También pone de relieve una división entre ambos grupos en cuanto al trabajo del presidente George W. Bush, en la asistencia a los damnificados y la recuperación de las áreas de la catástrofe. Durante sus tres visitas en menos de diez días a la región, Bush ha insistido en que la ayuda es para todos los afectados, al margen de su condición racial, migratoria o de otra índole.

El 51 por ciento de los blancos aprueba el trabajo de Bush como presidente, mientras que entre los negros el porcentaje de aprobación es del 14 por ciento. El 67 por ciento de los blancos entrevistados considera que Bush ha prestado la atención necesaria a los afroamericanos de la región devastada, y el 26 por ciento opina que no.

Entre los afroamericanos, el 72 por ciento cree que el presidente no les ha prestado atención, y el 21 por ciento cree que sí. El 60 por ciento de los afroamericanos dice que la respuesta del gobierno federal en el rescate de las personas atrapadas en Nueva Orleans fue lenta debido a que eran pobres y negros.

Dos huracanes distintos

Entre los blancos, el 21 por ciento cree que la tardanza en la asistencia se debió a la condición de pobreza de un alto porcentaje de los habitantes de Nueva Orleans. Entre los negros ese porcentaje es del 63 por ciento. El 50 por ciento de los blancos supone que el saqueo en los primeros días de la catástrofe fue obra de criminales, frente al 16 por ciento de los afroamericanos.

Un 77 por ciento de afroamericanos opina que el saqueo fue perpetrado por personas desesperadas por la tragedia, opinión que comparte un 44 por ciento de blancos. El 88 por ciento de los afroamericanos dijeron desear que se lleve a cabo una investigación independiente sobre la respuesta del gobierno a la devastación ocasionada por el huracán. El 67 por ciento de los blancos piensa igual.

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Dice ser sospechoso
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Dice ser sospechoso, 13.09.2005 - 19.16h

Esos mismos negros que llaman despectivamente : HISPANISH o LATIN a los negros de Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Nicaragua, Peru; Venezuela, Panamá, Colombia.

Esos que discriminan a todos los latinos, que evidentemente prosperan mas que ellos porque no viven del cuento ese de la discriminación. Cualquiera que haya estado en USA sabe que los negros estadounidenses son los mas racistas con nosotros los latinos.

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Dice ser Psicópatas Corp.
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Dice ser Psicópatas Corp., 13.09.2005 - 23.05h

Se necesita una reconstrucción en manos del pueblo

Naomi Klein
La Jornada

El 4 de septiembre, seis días después de que Katrina golpeó, vi el primer asomo de esperanza. "La gente de Nueva Orleáns no se esfumará en silencio, dispersándose por todo el país para convertirse en gente sin hogar en incontables ciudades mientras los fondos de ayuda federal se canalizan a reconstruir casinos, hoteles, plantas químicas... No nos quedaremos quietos mientras se usa este desastre como una oportunidad para remplazar nuestros hogares con nuevas mansiones y condominios."

La declaración provino de Community Labor United, coalición de grupos de bajos ingresos de Nueva Orleáns. También demandó que una comisión de evacuados "vigile la FEMA (siglas en inglés de Agencia Federal de Manejo de Emergencias), la Cruz Roja y otras organizaciones que recolectan recursos a favor de nuestra gente... Hacemos un llamado a que los evacuados de nuestra comunidad participen activamente en la reconstrucción de Nueva Orleáns".

Este es un concepto radical: los 10 mil 500 millones de dólares aprobados por el Congreso y los 500 millones de dólares recaudados por organizaciones privadas caritativas no pertenecen a las agencias de ayuda o al gobierno: pertenecen a las víctimas. Las agencias a las que se confía el dinero deben rendir cuentas a las víctimas. En otras palabras, aquellas que Barbara Bush describió con tacto como "de todos modos menos privilegiados", acaban de volverse muy ricas.

Nomás que parece que la ayuda y la reconstrucción nunca funcionan así. Cuando estuve en Sri Lanka, seis meses después del tsunami, muchos sobrevivientes me dijeron que la reconstrucción los convertía de nuevo en víctimas. Un consejo de los hombres de negocios más destacados del país estaba a cargo del proceso y entregaba la costa a paso acelerado a los promotores de turismo. Mientras tanto, cientos de miles de pescadores pobres estaban aún atorados en asfixiantes campamentos tierra adentro, patrullados por policías con ametralladoras y totalmente dependientes del agua y los alimentos proporcionados por las agencias de ayuda. A la reconstrucción la llamaban "el segundo tsunami".

Ya hay señales de que los evacuados de Nueva Orleáns podrían enfrentarse a una segunda tormenta igualmente brutal. Jimmy Reiss, presidente del Consejo de Negocios de Nueva Orleáns, dijo a Newsweek que ha tenido una lluvia de ideas acerca de cómo "usar esta catástrofe como una oportunidad en un millón para cambiar la dinámica". La lista de deseos del Consejo de Negocios es bien conocida: bajos salarios, bajos impuestos, más condominios de lujo y hoteles. Antes de la inundación, ya esta visión de alta rentabilidad estaba desplazando a miles de afroestadunidenses pobres: al mismo tiempo que su música y su cultura se ponían en venta en el Barrio Francés (que está cada vez más en manos de los grandes consorcios) -donde sólo 4.3 por ciento de los residentes es negro- demolían sus conjuntos habitacionales. "Para los blancos y los empresarios, la reputación de Nueva Orleáns es: 'un gran lugar para vacacionar, pero no salgas del Barrio Francés o te darán un balazo'", me dijo Jordan Flaherty, activista laboral, un día después de salir de la ciudad en bote. "Ahora los promotores tienen una gran oportunidad para dispersar el obstáculo a la gentrificación**: la gente pobre."

He aquí una idea mejor: Nueva Orleáns podría ser reconstruida por y para la misma gente que resultó más afectada por la inundación. Escuelas y hospitales que antes se estaban viniendo abajo finalmente podrían tener los recursos adecuados; la reconstrucción podría crear miles de empleos locales y proveer de capacitación a escala masiva en industrias con sueldos decentes. En vez de entregar la reconstrucción a la misma elite corrupta que le falló de manera tan espectacular a la ciudad, el esfuerzo podría ser dirigido por grupos como la Douglass Community Coalition. Antes del huracán, esta extraordinaria reunión de padres, maestros, estudiantes y artistas trataba de reconstruir la ciudad de la devastación de la pobreza a través de transformar la Escuela Preparatoria Frederick Douglass Senior en un modelo de aprendizaje comunitario. Ya hicieron el arduo trabajo de construir un consenso alrededor de la reforma educativa. Ahora que los fondos están fluyendo, ¿no deberían tener las herramientas para reconstruir cada una de las debilitadas escuelas públicas de la ciudad?

Para que un proceso de reconstrucción de la gente se vuelva realidad (y para evitar que más contratos terminen en manos de Halliburton), los evacuados deben estar en el centro de toda toma de decisiones. Según Curtis Muhammad, de Community Labor United, la lección más cruda del desastre es que los afroestadunidenses no pueden contar con que algún nivel de gobierno los proteja. "No había nadie encargado de nosotros", dice. Eso significa que los grupos comunitarios que representan a los afroestadunidenses en Luisiana y Mississippi -muchos de los cuales perdieron personal, espacio de oficina y equipo en la inundación- necesitan de nuestro apoyo. Sólo una masiva inyección de capital y voluntarios hará posible que realicen la tarea crucial de organizar a los evacuados -hoy esparcidos en 41 estados- en una poderosa base política. La pregunta más apremiante es dónde van a vivir los evacuados. Un peligroso consenso crece en torno a la idea de que deberían recolectar un poco de caridad, pedir un trabajo en el Wal-Mart de Houston y mudarse. Muhammad y CLU, en cambio, demandan el derecho a regresar: saben que si los evacuados quieren casas y escuelas a los cuales regresar, deben ir a sus estados y luchar por ellas.

Estas ideas tienen precedente. Cuando la ciudad de México fue golpeada por un devastador terremoto en 1985, el Estado también le falló a la población. Un mes después del temblor, 40 mil enojados refugiados se enfrentaron al gobierno, se negaron a ser reubicados fuera de sus barrios y demandaron una "reconstrucción democrática". En un año, no sólo fueron construidas 50 mil nuevas moradas para los que se habían quedado sin hogar: los grupos barriales que nacieron de los escombros lanzaron un movimiento que a la fecha reta a los tradicionales detentadores del poder en México.

Y la gente que conocí en Sri Lanka ya se cansó de esperar la ayuda prometida. Algunos de los sobrevivientes ahora llaman a la creación de una comisión de pla-neación del pueblo para una recuperación post tsunami. Dicen que las agencias de ayuda deben rendirles cuentas; después de todo, es su dinero.

La idea podría -y debería- cobrar fuerza en Estados Unidos. Porque sólo hay una cosa que puede compensar a las víctimas del más humano de los desastres naturales, y eso es lo que les ha sido negado: el poder. Será una larga y dura batalla, pero los evacuados de Nueva Orleáns deben tomar fuerza del reconocimiento de que ya no son pobres: son ricos a los que temporalmente no se les permite el acceso a sus cuentas bancarias.

Para mayores informes respecto a cómo donar, puede consultar: www.thenation.com.

Naomi Klein es autora de No Logo y Vallas y ventanas.

** Desplazamiento de pobres de ciertas zonas, para que éstas sean habitadas por ricos. (N. de la T.)

© 2005 Naomi Klein

Traducción: Tania Molina Ramírez

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Dice ser Roy
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Dice ser Roy, 14.09.2005 - 13.15h

Joder, basta ya del cuento de la discriminacion. Esta gente repite la misma basura, y por eso no progresan. Ese argumento te podia haber valido have 60 años, pero hoy en dia, donde el ser politicamente correcto esta a la orden del dia, se les discrimina positivamente.

Un saludo.

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Dice ser Estúpidos Hombres Blancos...
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Dice ser Estúpidos Hombres Blancos..., 14.09.2005 - 13.27h

Roy...

¿A que no te metes en el Bronx o en Harlem a contarle eso a los hermanos?

Enga coño.
Dejan que cuatro negratas tengan 3 duros y ya os pensáis que tienen a toda la comunidad negra viviendo al nivel de los blancos.

Mirate las cifras sobre xenofóbia en USA anda.

Y después vuelves y argumentas.

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Dice ser Lana
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Dice ser Lana, 14.09.2005 - 15.02h

Me parece bien la discriminación positiva en sectores de la sociedad marginados. Los Gobiernos tienen que ayudar, y la gente tomar conciencia. Los negros fueron esclavos, los hispanos no. Esto les marca generación a generación.

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Dice ser Katie Shuler
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Dice ser Katie Shuler, 21.09.2005 - 03.48h

En una situacion tan desperado, pienso que es inevitable que algunas personas no reciben la ayuda del gobierno rapidamente. Desafortunadamente, parece que las personas que necesitan la ayuda mas que otras no la reciba al tiempo. Las personas ricas no necesita tanta ayuda porque pueden pagar las cosas perdidas con su propio dinero. Pero, la pobreza necesita mucha ayuda porque no pueden pagar las cosas perdidas con su propio dinero. Aunque el gobierno es responsable para la gente afectada por el hurucan, sabemos que el gobierno no podra ayudar a toda la gente. Desafortunadamente, la pobreza sufren las consequencias. No pienso que el gobierno intencionadamente no ayude a la pobreza, pero estoy de acuerdo con la idea que ellos reciben menos atencion de la gente rica.

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Dice ser Allison Milam
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Dice ser Allison Milam, 23.09.2005 - 05.36h

El huracán Katrina fue una catástrofe muy horrible en los Estados Unidos. El huracán devastó mucho de Luisiana, Misisipi y Alabama especialmente las ciudades a lado del mar. Le Causó muchos problemas para las personas en estas ciudades. Muchos de las personas que el huracán le afectó eran negros y pobres. Muchas personas piensen en que el gobierno no ayudó a todas los habitantes con lo mismo atención. Dice que el gobierno y el presidente no ayudaron los pobres y los negros con suficiente atención y recursos humanos. Las personas que habían afectado por el huracán necesitan mucha ayuda del gobierno y de todas las personas en los Estados Unidos.
No sé mucho sobre el huracán Katrina ni sobre la ayuda que el gobierno le dio a las victimas. Es posible que el gobierno no ayuden a todas personas diferentes con lo mismo ayuda y recursos. Es posible que el racismo desempeñó un papel en esta situación. No estoy de acuerdo con Roy que el racismo no existe ahora. Es horrible que el racismo existe ahora en los Estados Unidos, pero no son muy normal. Aunque es posible es improbable que el gobierno estaba racismo cuando ayudando las victimas del huracán Katrina. Estoy do acuerdo con Katie. Katie le dijo, “En una situación tan desperado, pienso que es inevitable que algunas personas no reciben la ayuda del gobierno.” Es difícil que ayude a muchas personas que estaban afectados por el huracán, pero es necesario.

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Dice ser Alison Dorsey
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Dice ser Alison Dorsey, 24.09.2005 - 04.29h

La reacion del gobierno era horrible. Mucha gente de Nueva Orleans necesitaron la ayuda del gobierno, pero ellos no la daron. Nosotros perdieron demaciado tiempo cuando decidimos lo que hacer. Era un problema grande, pero no era un problema racial. Yo creo que un razon de la pierda de tiempo fue que la gente quien necesita ayuda era pobre. Si la gente en peligro era rica, el gobierno teneria mas motivacion para ayudarla. La gente rica tiene poder en el gobierno porque sus contribuciones de dinero son muy importantes para la publicidad de los politicos. Al gobierno, le importe mas la felicidad del los ricos, desafordamente. Para mi, aparece que la falta de ayuda relata mas del dinero que race.

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