Una opción, no un coche especial
Que nadie piense que para conseguir un Chevrolet de este tipo es necesario renunciar a la gasolina. Esta tecnología debe ir obligatoriamente ligada a los motores de explosión y por ese motivo el trabajo es doble en la gasolinera: hay que llenar el tanque principal y luego el de auto gas. La recompensa es que podemos recorrer más kilómetros por menos dinero y que las emisiones se reducen considerablemente. En modelos como el Aveo el impuesto de matriculación es cero.
Chevrolet ofrece el GLP como una opción para los modelos Matiz 0.8, Aveo 1.2, Lacetti 1.6, Epica 2.0, Captiva 2.4 y Cruze 1.8. El sobrecoste que habrá que asumir es de 1.500 euros sin importar de qué modelo se trata.
Red de surtidores
Una breve demostración de los expertos de Chevrolet demostró que es relativamente sencillo repostar auto gas. En la comunidad de Madrid existen por el momento tres surtidores Repsol en los que el precio por litro no supera los 45 céntimos de euros. Nuestro depósito pudo llenarse por 8 euros, aunque ya se encontraba a media capacidad. La única diferencia con respecto a otro reportaje es que necesitamos una pieza de adaptación por la que entrará el gas a presión. La marca lo incluye en el coche y en lugar de hacer presión en la manguera hay que apretar un botón en el propio surtidor. No es más trabajo que ese.
¿Qué ventajas tiene el GLP?
Lo primero y más importante para los usuarios es que el precio del GLP es un 60% inferior al de la gasolina. Esto no quiere decir que el ahorro sea de ese calibre, ya que debemos llenar un depósito con gasolina y otro con autoras. Lo que si se produce en consecuencia es un menor desgaste del motor y mayores ciclos de vida que incrementan el valor residual del vehículo, y por tanto también su ahorro. La segunda ventaja evidentemente es el respeto medioambiental. El GLP sólo produce emisiones de partículas de hollín y emite un 20% menos de CO2 a la atmósfera. Por último, contar con un coche de doble depósito supone que la autonomía del vehículo crezca en consecuencia, aunque ello nos suponga perder la rueda de repuesto, que es donde debe instalarse el depósito de GLP.
La prueba en un Aveo
La pequeña toma de contacto la pudimos hacer a bordo de un Aveo durante unos 100 kilómetros. El arranque del coche siempre se hace en modo gasolina hasta que el motor adquiere la temperatura adecuada para funcionar con gas (un poco más alta). El conmutador para pasar de un modo a otro se encuentra en la parte inferior del panel del salpicadero, donde cuatro pequeños indicadores luminosos nos advierten del estado de carga del depósito. En este sentido, a plena luz del día cuesta bastante distinguir el color de la iluminación porque se encuentra en una posición muy baja. El avisador acústico, sin embargo, nos advierte de que lo hemos conectado correctamente sin necesidad de mirar.
No hay prácticamente ninguna sensación al pasar de modo gasolina a GLP, ni viceversa. En vehículos con otras tecnologías, como por ejemplo el GNC (Gas Natural Comprimido), sí se experimenta una ligera pérdida de potencia en el motor.




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