La ruptura del matrimonio tiene un coste emocional y otro económico. El desempleo y el pago de la hipoteca han reducido las demandas de divorcio, pero son cada vez más las parejas que acuden al juez sin acuerdo, y se multiplican las demandas para modificar las pensiones fijadas antes de la crisis.
En los Juzgados se incrementan las ejecuciones por impago de pensiones alimenticias o compensatorias y en los despachos de abogados de familia han aumentado también los trámites de divorciados que han perdido el empleo o complementos salariales, y que piden reducir las manutenciones establecidas por el juez.
Según la estadística de divorcios, separaciones y nulidades del Consejo General del Poder Judicial, en 2008 se rompieron 131.060 parejas, frente a las 141.304 del año anterior. El 93% de esas rupturas fueron divorcios, y en 47.980 casos, no se llegó a ningún acuerdo en dichos trámites.
El organismo judicial, en un informe sobre los efectos de la crisis económica, confirma que a partir del segundo trimestre de 2008, se produjo un descenso en las rupturas, pero un incremento de los divorcios no consensuados, que alcanzan ya el 40%. Y prevé un aumento de disoluciones en 2009.
Hay parejas que no se divorcian por el gasto. Optan por una separación de hecho y hacen "acuerdos privados para dejar clara su nueva forma de vida, sin oficializarlo", explica Trinidad Bernal, doctora en Psicología. "Puede haber cierta disminución de divorcios", agrega, pero "no porque no existan, sino porque todo lo que supone un coste se aplaza, y se buscan otras fórmulas".
El divorcio puede costar al menos unos 1.800 euros, y se duplica si es contencioso. "La minuta puede variar en función de las circunstancias y el tiempo que se alarguen las negociaciones", precisa Isidro Niñerola, presidente de la Asociación Española de Abogados de Familia.
Los tribunales acogen ya "soluciones puente". En aquellos casos en los que no haya manera de vender el piso, para evitar la subasta pública, la vivienda se le adjudica a un miembro de la pareja a precio de tasación, y ambos acceden a compartir techo durante un tiempo, hasta que el otro reciba las llaves de la nueva casa.
¿Los hijos o la casa?
La vivienda es hoy "el tema más espinoso" en lo que se refiere a divorcios. Y la legislación propicia que "los niños vengan con un piso debajo del brazo, lo cual les hace más atractivos. Muchas veces, la gente pelea por la custodia, y no está peleando por ellos, sino por la casa", afirma Zarraluqui.
Muchas veces, la gente pelea por la custodia, y no está peleando por los hijos, sino por la casa
La estadística judicial no recoge las resoluciones de custodia compartida de los hijos, aunque los abogados de familia confirman un aumento de las demandas "y de casos en los que se llega a ella de común acuerdo", asegura Zarraluqui.
Los padres quieren un reparto de tiempos igualitarios, más allá del fin de semana alterno. "El camino es ampliar las comunicaciones, las pernoctas entre semana, y olvidar los regímenes estándar", cuenta Isidro Niñerola. Algunas comunidades como Cataluña o la Generalidad Valenciana trabajan ya en su futura regulación.
Otra reivindicación de los expertos en crisis familiares es que todos estos conflictos los vea exclusivamente un juez de Familia. Estos Juzgados se crearon en 1981 en las grandes capitales y, veintiocho años después, en otras ciudades "sigue habiendo miles de expedientes que son tramitados por otros jueces", concluye Zarraluqui.


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