Al menos 300 perros vagabundos, que los habitantes de una isla de Malasia abandonaron en otra isla inhóspita, se han devorado los unos a los otros por falta de agua y comida, los que no murieron ahogados tratando de regresar, informó este el diario The Star.
Los habitantes de la isla de Ketam, en el estrecho de Malaca, pensaron que con esa medida salvarían a los canes de las autoridades municipales, que iban a sacrificarlos.
"Estaban peleándose por la comida. Los perros más fuertes dominaban, mientras que los más débiles permanecían sentados a distancia y miraban indefensos", explicaron fuentes de la organización no gubernamental Asociación para la Prevención de la Crueldad a los Animales (SPCA), según el citado rotativo.
"Estaban hambrientos y muy enjutos, como si no hubieran comido adecuadamente en semanas", añadió SPCA a través de un comunicado.
Las sociedades protectoras de los animales han enviado especialistas a la isla para atender a la jauría que ahora ve con resentimiento la presencia humana. Sólo consiguieron capturar a dos perros porque los demás salieron huyendo.
La directora de Furry Friends Farm (FFF), Sabrna Yeap, señaló que "temen a las personas después de lo que han pasado, así que se esconden cuando sienten la presencia humana cerca de la isla".
La iniciativa de Ketam, pese al resultado dado, ha sido recogida por otros vecindarios de Malasia y, según SPCA, los residentes en Tengah y Sungai han empezado a llevar a los perros vagabundos que merodeaban por sus lares a islas deshabitadas.


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