Botes y Conill son dos hámsters que fueron recuperados de un contenedor de la Rambla, en el que presuntamente los lanzaron propietarios de alguna de las tiendas de animales de este paseo.Voluntarios de la Plataforma Rambles Ètiques los localizaron maltrechos pero vivos, hace casi un mes, entre la basura. Estaban junto a otro hámster y una cotorra, que han fallecido, y un centenar de animales muertos.
Le faltaba el pelo y era feo para venderlo, por eso lo debieron de tirar
July Venegas ha sido la encargada de cuidar de Botes y Conill en su piso, en el que conviven con otros dos hámsters mayores. Los mantiene a todos separados para que no se peleen y porque, según explica, "me gusta que estén lo más libres posible y por eso cada uno tiene su pelota".
Venegas recuerda que el día que lo encontraron, Conill compartía caja con otro hámster que no pudo sobrevivir. "Le faltaba el pelo y era feo para venderlo, por eso lo debieron de tirar", dice.
Por su parte, Botes, que según explica tiene mucho carácter. Estaba en una caja normal. "Posiblemente se le escapó al vendedor porque era muy pequeño", asegura. La cuidadora de los dos hámsters siente "impotencia" porque con los animales muertos que encontraron no podían hacer nada "pero con los vivos, sí".



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