Se acabó la bonanza económica y con ella los tiempos en los que buena parte del presupuesto de las empresas se destinaba a fichajes estrella. ¿De qué servirían ahora los cursos de formación destinados a la retención y desarrollo del talento? Ya no hay apenas movilidad laboral, luego ¿qué falta hace tratar de fidelizar a trabajadores que difícilmente podrán cambiar de empresa?
La crisis ha generado nuevas necesidades. Lo que importa en estos inciertos momentos es la eficacia, la resolución y la capacidad de superación. No es de extrañar por tanto que las empresas hayan cambiado el rumbo de los cursos de formación que imparten a sus trabajadores: de la retención del talento a la mejora de la rentabilidad.
Cambio de rumbo
Las acciones formativas se centran ahora en superar este periodo donde la incertidumbre es la reina madre. Si hace un año la preocupación era la escasez de talento, y por tanto encontrar gente que lo tuviera, actualmente la preocupación mira hacia otros lugares.
Hemos pasado de buscar talento a intentar por todos los medios mejorar la rentabilidad. Para ello, y por ello, los cursos se centran, según los datos de un estudio de Adecco, en potenciar las ventas, mejorar el liderazgo y la gestión de los costes. El área comercial es el pilar sobre el que todo gira.
El liderazgo es otra de las piezas esenciales. En situaciones difíciles hay que saber mantener la ilusión y el ánimo en el equipo. De hecho, no son pocas las compañías que no conciben una salida a esta crisis sin unos jefes que motiven a los trabajadores para que la desilusión y la incertidumbre no dominen sus acciones. Esto explica que la demanda de los programas de desarrollo (coaching) haya aumentado, según Adecco, un 15% respecto al año pasado.
Este tipo de programas estimula y desarrolla mucho la imaginación, algo que ha pasado a ser fundamental, sobre todo en casos como el de los negocios que se enfrentan a la dura decisión de reinventarse o morir. Para lo primero, a falta de otros medios, la imaginación jugará un papel clave.
Auge del ‘e-learning'
Se acabaron los felices tiempos de outdoor (programas para fomentar el trabajo en equipo, casi siempre al aire libre) donde la diversión era el fin. En la actualidad, no sólo no es posible llevar al equipo a pasar un fin de semana de relax, sino que apenas se pueden sostener cursos fuera del ordenador. La metodología que prima ahora es on line. El incremento de los cursos a distancia es, según Adecco, de un 30% respecto al año pasado. El coste es mucho menor y los resultados son buenos.
Otra medida para reducir costes pasa por la disminución del tiempo de los cursos. En el caso del coaching, en vez de contratar cursos de 6 a 8 meses, se contratan de 3 y 4. Y es que si de gestionar costes se trata está claro que la formación también se resiente.




"Solo beneficia a las empresas"
El precio de la gasolina alcanza su máximo histórico
El arzobispo de Oviedo dedica una carta a Whitney Houston
RTVE aprueba por los pelos la miniserie sobre Julio Iglesias
Concluye la búsqueda de Marta del Castillo en la Ruta del Agua
Al menos 500 personas han muerto por el uso de 'tasers'
Los abuelos logran que se arregle la ‘plaza de las Castañuelas’
El retraso en el estreno de películas y la piratería



¡Sé el primero en hacerlo!