El plan de Fiat, que ha sido muy criticado por los sindicatos de General Motors Europa, tiene como objetivo la formación de una gran compañía de automóviles que se convertiría en la primera de Europa y en la segunda de todo el mundo. Para ello, la compañía italiana prevé consolidar las plantillas, lo que conllevaría seguramente una reducción en el número de trabajadores.
Aunque la propuesta no ofrece datos concretos, el nuevo gigante europeo podría facturar más de 100.000 millones de dólares anuales, situándose en la estela de Toyota, líder mundial del sector.
La fusión requeriría, eso sí, de una fuerte inyección económica. Prevé unas necesidades de entre 5.000 y 7.000 millones de euros, cifras que encajan con la deuda que mantiene General Motors. Para lograr esta cantidad, Alemania opta por los avales y garantías estatales.
Por su parte, el comité de Figueruelas descarta el cierre «salvo que haya motivaciones políticas», explica su presidente, José Juan Arceiz. «Un proyecto viable no debería incluir cierres», concluye.


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