El cantante neoyorquino Lenny Kravitz ofreció la noche del sábado, en el Velódromo Lluis Puig de Valencia, la primera actuación en España de su gira Europea LLR 20(09), que conmemora sus 20 años en la profesión, y en la que consiguió entusiasmar a 5.500 personas que se mostraron entregadas a los ritmos roqueros del artista.
Unos efectos de flashes que contrastaban con la negra estética de todos los músicos posicionados sobre el escenario, dieron la bienvenida a Kravitz, quien escogió un tema instrumental para comenzar el concierto y al que fue enlazando el resto de la veintena de canciones que interpretó en su recital.
Los colores de la escenografía fueron variando al tiempo que el público se entregaba a las peticiones de palmas, bailes y saltos que Kravitz pedía desde la tarima a su aforo, con el que se mostró cercano y al que agradeció su presencia, ya que prefirió verlo a él antes que "al importante partido de fútbol (Real Madrid- Barcelona) que se jugaba hoy".
Instrumentos como la guitarra eléctrica, la batería y el piano, fueron coprotagonistas de la actuación de esta noche, en la que el también productor y arreglista, hizo un homenaje a otros artistas como Pink Floyd o Michael Jackson, de los que entonó algunos de sus temas más conocidos.
Tras un par de baladas, uno de los mayores aplausos llegaron cuando, después de unos segundos de silencio, se escucharon en el recinto los primeros acordes en el piano de uno de sus últimos singles, I'll Be Waiting, canción que el estadounidense alargó durante más de diez minutos para deleite de sus más incondicionales.
Sin embargo, fue en la parte final del concierto, cuando los espectadores, y el recinto también, vibraron al ritmo de la voz y la música de Kravitz, puesto que el artista interpretó sus canciones más famosas: American Woman y Fly Away, temas con los que ha ganado dos Grammy y que hicieron ponerse en pie al público ubicado en las gradas.
Dos horas más tarde del inicio del espectáculo, y tras haber fotografiado personalmente a los presentes, el cantante tocó como tema final otro de sus éxitos, Are you Gonna Go My Way, cuya traducción, "vas a seguir mi camino", se ha convertido en una descripción de lo acontecido en el concierto, donde todos, jóvenes y menos jóvenes, siguieron sin descanso la senda marcada por Kravitz desde el escenario.


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