En las últimas semanas, las industrias de la música, el cine y los videojuegos están ganando importantes batallas en su guerra contra el P2P: los responsables de la conocida The Pirate Bay han sido condenados a un año de cárcel, Francia está a punto de aprobar su nueva ley anti piratería y España ya empieza a tomar medidas muy duras en esa misma dirección.
Pero la guerra por la defensa de los contenidos protegidos con derechos de autor va más allá del eMule, el BitTorrent y otros programas de intercambio de archivos. Servicios de descarga directa como Rapidshare o Megaupload también están en el punto de mira de las grandes discográficas.
Las asociaciones de defensa de derechos de autor, según indican en The Inquirer, están aprovechando un artículo de las leyes alemanas que les permite exigir a a sitios P2P y de descarga directa datos personales sobre los usuarios que violan la propiedad intelectual al subir a los servidores archivos protegidos.
De este modo, el popular servicio Rapidshare se ha visto obligado a entregar información de las IPs de los supuestos infractores, lo que está conllevando numerosas demandas contra usuarios concretos.
La SGAE alemana ya llevó a juicio a Rapidshare, que se vio obligada, en octubre de 2008, a borrar el contenido protegido por derechos de autor.




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