Darren Doherty, el promotor de este nuevo sistema, al que denomina Diseño Keyline, explicará este fin de semana en Albacete cómo dar un giro de 180 grados a la agricultura.
Según el experto, el truco radica en evitar que el agua de la lluvia siga el curso físico normal y hacer que, en lugar de bajar al valle, se mantenga. Así, las colinas también serán productivas, se necesitará menos agua y habrá más beneficios.
Pero, ¿cómo se consigue que el agua no baje? "Lo más importante es hacer un estudio del terreno y conocer perfectamente el curso del agua. Una vez hecho, marcamos la tierra con unos pequeños surcos para corregir el curso natural de la lluvia. De esta forma, y poco a poco, conseguiremos que el agua se mantenga más tiempo sobre las lomas y que la tierra la absorba mejor", explicó a 20 minutos este experto.
Además, al evitar que la lluvia se precipite rápidamente hacia las zonas más bajas (valles), los nutrientes del suelo se mantienen más tiempo en la tierra aumentando la fertilidad del terreno: "Esto nos permite ahorrarnos riegos y poder guardar el agua de la lluvia que sobra. Es un método perfecto contra la sequía", asegura Doherty.


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