El presidente de EE UU, Barack Obama, anunció que les concederá un "periodo limitado" para solucionar sus problemas. Según aseguró Obama GM dispondrá de 60 días y Chrysler, de 30, para "reestructurarse fundamentalmente" de forma que Washington pueda invertir más dinero público en esas empresas, que ya han recibido 17.400 millones de dólares desde diciembre.
En un informe, recogido por el The New York Times, la Casa Blanca considera como condiciones necesarias para la concesión de nuevas ayudas para General Motors y Chrysler la salida de Richard Wagoner al frente de Detroit, la creación de un plan de reestructuración con reducciones considerables de costes en el grupo, así como que Chrysler se alíe con Fiat.
Por otro lado, dos miembros de este grupo de trabajo, que pidieron mantener su anonimato, señalaron que la declaración de suspensión de pagos "podría ser una opción" para una o para ambas corporaciones automovilísticas.
El documento señala, a su vez, que Chrysler no podrá acceder a más ayudas por parte del Gobierno de Estados Unidos a menos que finalice la posible alianza con Fiat antes del próximo 30 de abril, a través de la que la compañía italiana se haría con el 35% de la estadounidense, a cambio de compartir sinergias.
"Chrysler no puede sobrevivir como una compañía independiente", añade el texto, al tiempo que refleja la necesidad de que la firma con sede en Auburn Hills (Michigan) lleve a cabo una reducción de sus niveles de deuda y de sus obligaciones en materia de seguros sanitarios.
De cumplirse estos requisitos, la Casa Blanca estudiaría la posibilidad de conceder un 'crédito blando' de 6.000 millones de dólares (4.550 millones de euros) a la empresa presidida por Robert Nardelli.
Por otro lado, el Gobierno estadounidense considera que General Motors ha logrado "un progreso considerable" en el desarrollo de nuevos vehículos más eficientes y menos contaminantes y señaló que la compañía "podría sobrevivir" si lleva a cabo una "fuerte reducción de costes".
Un anuncio que no deja indiferente
Poco después de las declaraciones del presidente, Chrysler anunció un acuerdo final con la italiana Fiat para formar una alianza. Su presidente, Bob Nardelli, aseguró en un comunicado que Fiat y Cerberus han alcanzado un acuerdo sobre el marco de la alianza global, apoyado por el Departamento del Tesoro".
Por su parte, General Motors dejó abierta la puerta a una posible declaración de bancarrota al señalar que aunque preferiría reestructurarse "fuera de los tribunales", la empresa "tomará cualquier paso necesario" para tener éxito.
El nuevo consejero delegado de la compañía, Fritz Henderson, aseguró que "en los próximos 60 días trabajaremos continuamente con todas las partes para cumplir las agresivas exigencias que han sido establecidas por el Grupo Presidencial del Automóvil (GPA)".


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