La Fiscalía de Dijon (centro), anunció este lunes el cierre de la investigación abierta por "provocación al suicidio" tras la muerte de Chantal Sébire, una mujer que sufría un doloroso tumor incurable y que apareció muerta en 2008 tras haber pedido sin éxito que le aplicaran la eutanasia. El debate sobre la legalización de la eutanasia en Francia se abrió por ese caso que dio la vuelta a todo el mundo.
Con el rostro deformado por una enfermedad que le provocaba "dolores atroces", según su propio relato, Sébire, una ex maestra de 52 años, pidió ante los tribunales que le aplicaran la eutanasia para acabar con su calvario.
Días después de que la justicia se lo negara en virtud de la ley francesa que prohíbe la eutanasia, Sébire apareció muerta en su domicilio tras haber consumido barbitúricos.
La Fiscalía abrió una investigación para tratar de determinar si alguien le asistió para conseguir este producto, pero las pesquisas no han dado ningún resultado. El caso de Sébire llevó al Gobierno francés a impulsar una revisión sobre la ley del final de la vida para adaptarla a casos como el de esta paciente.


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