Sin embargo, hay algo que diferencia a Aya del resto de sus compañeros. La pequeña nació sin brazos, algo que no le ha impedido intentar llevar una vida lo más normal posible.
La pequeña ha desarrollado por sí misma la habilidad de usar sus piernas y sus pies para escribir, comer, beber y realizar otras actividades diarias.
Su increíble fuerza de voluntad y determinación le han ayudado a salir adelante, y conseguir entre otras cosas, ser una de las mejores estudiantes de su clase.


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