Así lo explicaba en la presentación del filme en Madrid el manchego, al que acudía el equipo al completo, añadiendo que ha sido su rodaje más caro -doce millones de euros- y más duro -quince semanas entre Madrid y Lanzarote-. Lo que quiere con este largometraje es, sobre todo, que la gente vaya a verla y "no se les haga larga".
Asimismo, ha dicho que Los abrazos rotos es una "película romántica de historias cruzadas todas muy intensas. Pero la historia de amor que subyace en toda la peli, es mi historia de amor con el cine". Así, hay referencias, por ejemplo, a Mujeres al borde de un ataque de nervios, un recurso "de producción propia".
"Un reflejo de mi propia vida"
Por otro lado, Almodóvar ha confesado que la parte de la que más orgulloso se siente del largometraje es "la puramente thriller y noir". "Para mí el rodaje ha sido fascinante", apuntaba Blanca Portillo, "hemos puesto mucha alma y riesgo emocional, se han creado vínculos muy fuertes y eso lo respira la película".Para Penélope "ha sido duro", ya que según ha relatado "una de las pocas cosas -ha dicho- que comparto con mi personaje es mi amor al cine. Lena es una superviviente, una luchadora que necesita volar y, cuando cree que se van a cumplir sus sueños, no es así". Lluís Homar da vida a un cineasta ciego.
Por último, Almodóvar ha confesado que se está "especializando en un tipo de drama que cada vez se hace menos, tan sólo cineastas como Lars Von Trier y Krzysztof Kieslowski. Me gusta mucho ese género que habla de la condición humana, pero como reflejo de mi propia vida".













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