Si hay alguien que para la noche del martes fue especialmente dura, ese es Iker Casillas.
El portero blanco se marchó llorando a los vestuarios nada más acabar el partido de Anfield. El Madrid, tras un ridículo de los que no se recuerdan, quedaba eliminado de la Champions... por quinto año consecutivo antes de cuartos.
Quizás fue la impotencia, pero el mejor portero del mundo -que también fue el mejor en la noche de ayer- se marchó entre lágrimas al ver el baño al que había sido sometido su equipo. Y al verse fuera de la Champions.
Ante tal visión, Raúl se acercó para consolarle. Después, en rueda de prensa, el meta madrileño no hizo declaraciones.


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