Tras concluir en enero la segunda temporada de la serie que le encumbró, Sin tetas no hay paraíso, Miguel Ángel Silvestre parecía no tener interés por otra cosa que por perderse una temporada, dejar de ser el centro de los objetivos.
Desde entonces, permanecía desaparecido.
Sin embargo, Silvestre, que tiene dos proyectos cinematográficos esperando en Telecinco, anda ahora cerca.
La revista Cuore descubría esta semana uno de sus refugios: las playas de Cádiz. Allí el joven era fotografiado en neopreno y practicando junto a unos amigos uno de sus deportes favoritos, el surf.
Unos días antes recogía, en una breve aparición, el premio al mejor actor de televisión de Fotogramas.
También unas cámaras le grababan esta semana en una estación de servicio donde el actor repostaba su vehículo (en el vídeo).
Y es que para el multipremiado intérprete no es fácil pasar desapercibido.




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