El polémico tema de los videojuegos violentos o con contenido poco apropiado para los niños ha abierto un debate en la actualidad política de Nueva Zelanda, donde se ha propuesto sancionar a los padres por dar a sus hijos juegos inadecuados.
Con esta medida se pretende dar ejemplo y disuadir a los padres de regalar a sus hijos cualquier tipo de videojuego, independientemente del contenido. Además esperan que, de aprobarse esta medida, los adultos pondrían más interés en conocer a qué juegan los niños.
"Tal vez parezca que la infracción es estúpida, pero no lo es... No vamos a poner a policías en cada habitación", aseguró Bill Hastings. "Esta medida permitiría procesar a un padre que dé a su hijo menor de 18 años acceso a un juego no permitido. Enviaría un mensaje de que las fuerzas de seguridad van en serio."
"Crei que la palabra 'juego' puede llevar a la gente a error. No estamos hablando de las damas. Por primera vez en la historia, los chicos se manejan mejor con la tecnología que sus padres. Los padres necesitan ponerse al día y vigilar a qué están jugando y qué están haciendo sus hijos", añadió Hastlings.
Los padres que infringiesen esta norma podrían ser multados con hasta 10.000 dólares neozelandeses y condenados a hasta tres meses de prisión.




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