La pasada semana un grupo independentista catalán había derribado el último toro de Osborne que quedaba en Cataluña. No era la primera vez que lo hacen, como tampoco es la primera vez que un grupo de vecinos del municipio de El Bruc levanta la estatua.
La polémica está servida. Los mismos grupos independentistas que derribaron el toro han celebrado la mañana de este sábado una concentración para reclamar la desaparición de la simbología española en Cataluña. Nunca antes un morlaco despertó tanta polémica. Ya lo han echado al suelo cuatro veces, la última, el 25 de febrero.
A uno de los jóvenes le han condenado a una multa de 192 euros por intentar tirarlo, en julio del año pasado. Este sábado, algunas asociaciones independentistas se han concentrado en solidaridad con los dos condenados. Y contra la vuelta del toro.
Los otros, los de 'sí al toro', aseguran que el animal no entiende de colores políticos, es solamente un elemento decorativo. La empresa Osborne dice que a su logo no lo torea nadie. Y ya piensa en volver a subirlo al horizonte de la A2.




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