Tras visitar París y Londres, y antes de regresar a Los Angeles, Charlize Theron pasó por Madrid para presentar Lejos de la tierra quemada, film que produce y protagoniza.
Amor, infidelidad, muerte...¿Cuál es el gran tema de la película?
Todos se complementan, pero el más poderoso es el amor.
¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Guillermo Arriaga, un director debutante?
Sabía que era uno de los mejores escritores que hay, pero no pensaba que dirigiría con tanta naturalidad. En un rodaje siempre hay pánico, pero él estaba tranquilo. Ese bastardo es todo talento: si mañana me llamase para hacer otra película, iría corriendo.
Todos empiezan siendo un misterio; me interesa no saber nada del personaje que voy a encarnar. Es una de las cosas que más me gustan como actriz, interpretar a gente sin nada que ver conmigo.
Después de ganar un Óscar me han mirado de otro modo
Sugerí su nombre. Kim me parece una de las mejores actrices que existen, con una vulnerabilidad muy especial que ayuda a entender a su personaje.
En la película aparece varias veces desnuda. ¿Cómo afronta esas escenas?
No es fácil desnudarse delante de la gente, pero pienso que es mi personaje quien lo hace. Pero la escena más difícil es cuando confieso algo al final de la cinta: es más difícil desnudar un alma que un cuerpo.
¿Qué supuso ganar el Oscar?
Fue un gran honor, pero lo que de verdad lo cambió todo no fue el premio, sino el trabajo en sí. Desde Monster me han mirado de otro modo.
¿Qué le pareció que lo lograra Penélope Cruz?
Me sentí muy orgullosa. He de reconocer que lloré de alegría.
Triunfa como actriz y productora. ¿Cuál es su secreto?
La suerte. No nací diciendo que quería ser actriz, sino que lo decidí con 19 años. Pasé por muchas pruebas en las que había cientos de chicas, muchas más guapas y con más talento que yo. Pero tuve suerte de recibir muchas oportunidades, e intenté aprovechar cada una para dar todo lo que tenía.
¿Qué piensa de las actrices que viven para su físico?
Que no son realmente actrices. A los actores auténticos no les importa la imagen. No debes pensar en estar ni guapo ni feo: simplemente, eres un lienzo en blanco sobre el que el director tiene que poder pintar.













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