Qué poco hay de cierto en la expresión "las multas de la Policía Local no hace falta pagarlas", si no que se lo digan a los valencianos que tras pasar el periodo de abonar la sanción se han encontrado con que el Ayuntamiento de Valencia ha entrado en sus cuentas corrientes para cobrarlas, con recargo incluido.
El pago voluntario de la sanción lleva una bonificación del 30% del importe, la segunda notificación ya no lleva ningún tipo de descuento, y la tercera carta va acompañada por el aviso de que se suma un 20% de recargo y, cuando se acaba el plazo empiezan a contar los intereses. A partir de entonces se inicia el mecanismo de embargo, que pasa primero por las cuentas corrientes, después por los plazos fijos, los sueldos y los bienes inmuebles. Desde la Concejalía Hacienda, señalaron que, "con esta medida se ha perdido la cultura del no pagar si aparcas mal".
Avisan para evitar los embargos
La ley no obliga a avisar por carta si la persona ha cometido una infracción de tráfico, pero de esta forma, el Ayuntamiento de Valencia les da una oportunidad para pagar y evitar un desagradable embargo. Los casos más habituales de infracción en la ciudad son aparcar en doble fila, estacionar en zonas prohibidas (plazas de minusválidos), circular sin carnet de conducir, sin cinturón o hablar por teléfono móvil.
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