Con la crisis los clientes miran cada vez más el euro e incluso el céntimo a la hora de entrar en un café o un restaurante. Así lo ha entendido José María Cañellas, mánager de la franquicia Tapasbar de Barcelona, que ofrece cafés a 50 céntimos, cortados a 70 céntimos, cafés con leche a 90 céntimos o bocatines a un euro, además de menús a 5 euros para jóvenes, consistentes en un plato de carne o pescado más pan y bebida, lo que ha hecho aumentar la clientela.
Jordi Noguera, que regenta el restaurante Ca la Nuri, ha llegado a no tener ningún cliente alguna noche de invierno por lo que, además de tener que recortar en gastos y personal, ahora promociona cenas con un 50 % de descuento los martes y miércoles de febrero y marzo, bebida aparte.
Y David Chimeno, dueño de La Moreneta, ha empezado a ofrecer durante todo el año un bono de menús «10+1» que se había inventado para la temporada de verano. Además, está estudiando ofrecer un tipo de menú diario más barato, a unos 6 euros.

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