'No queremos periodos negros en nuestra ciudad', dijo el alcalde Jordi Hereu el cuando comenzó la demolición del inmenso monolito de 18 metros de alto, sobre el que estaba grabada la escultura, hace dos semanas.
El autor de la escultura, Jordi Puigalí, estuvo presente en el acto tras llegar a un acuerdo con el consistorio por el que recuperaría parte de la obra, aunque no la simbología franquista.
En 1981 la ciudad ya retiró de este gran monumento los símbolos franquistas del yugo y las flechas, así como el busto de Primo de Rivera, pero ha sido la Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, la que ha permitido la retirada de todas aquellas menciones de exaltación de la Guerra Civil española o de la represión franquista, dijo un nota de la alcaldía de Barcelona colgada en su página web.
En diciembre, la ciudad de Santander retiró de la Plaza del Ayuntamiento la última escultura ecuestre del dictador Francisco Franco que permanecía en una calle pública.
Tras la aprobación de la Ley de la Memoria Histórica muchas ciudades españolas han procedido a retirar de sus calles esculturas y monumentos relacionados con la época franquista, y en algunos casos no sin polémica.

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