Unas 200 ballenas piloto y varios delfines quedaron varados en la isla australiana de King, en el sur del país, informó este domingo la radio australiana ABC.
Expertos de Tasmania viajaban camino de la pequeña isla, situada entre Tasmania y el continente australiano, con la esperanza de salvar a algunos de los cincuenta cetáceos que se cree que siguen con vida.
Las ballenas y los delfines empezaron a llegar a la playa de la isla en la noche del sábado, ante la mirada de algunos residentes, quienes avisaron a las autoridades.
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A finales de enero, 53 cachalotes murieron varados en la isla de Tasmania; y otras ochenta ballenas piloto de aleta larga murieron en la misma isla en noviembre pasado.
También en noviembre, otras 65 ballenas de la misma especie quedaron varadas en otra playa del sur de Australia y sólo once lograron volver mar adentro ayudadas por las autoridades, ecologistas y voluntarios.
Los científicos desconocen la razón por la que algunas especies de ballenas acaban sus días en las playas, y barajan la posibilidad de que acuden atraídas por los sonares de grandes buques o que sigan a un líder enfermo desorientado.

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