Jade Goody, la enferma de cáncer terminal ex concursante del Gran Hermano británico que había anunciado que dejaría que sus últimos días de vida fueran retransmitidos, ha dicho que “estará muerta en un mes” y que “la dejen en paz”.
Goody, que contrajo matrimonio la pasada semana, tuvo una fuerte bronca con un vecino cuando la enferma, acompañada de su marido Jack Tweed y un amigo, se dirigía a una residencia para pasar el fin de semana.
La enferma, de 27 años y madre de dos hijos, no sabe “cómo detener” el acoso mediático que ha suscitado su caso, según recoge la cadena de noticias Sky News.
Goody ha sido constante centro de polémica en los medios británicos: fue la primera concursante de Gran Hermano en tener sexo al descubierto en el programa, generó un conflicto diplomático con India al proferir insultos racistas contra una concursante de dicho país, hizo el ridículo en la maratón de Londres...
El pasado mes de agosto le diagnosticaron un cáncer. Los tumores que tiene no le permitirán vivir más de unas cuantas semanas, según los médicos. Por ese motivo, Jade Goody se ha apresurado estas últimas semanas a vender la exclusiva de su boda y de su -inminente- defunción.

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