Uno de los pasajeros del accidente aéreo del pasado miércoles en el aeropuerto de Amsterdam en el que murieron nueve personas había vivido menos de una semana antes otro accidente aéreo en Estambul, que se saldó sin víctimas.
Rob De Knecht, un ciudadano holandés, viajaba el pasado día 19 en un avión con destino a Irak que, al aterrizar en Estambul para hacer escala, patinó por la pista y chocó de frente con un poste de iluminación, según explica la agencia holandesa ANP.
Sólo seis días después estaba a bordo del aparato de Turkish Airlines procedente de la capital turca que se estrelló poco antes de aterrizar en el aeropuerto de Amsterdam, por causas aún desconocidas, y causó la muerte a nueve personas y heridas a más de ochenta.
De Knecht tiene cuatro costillas rotas como consecuencia del accidente. El hombre recuerda que el comandante del aparato avisó, como es habitual, a la tripulación y al pasaje de la cercanía del aterrizaje y sólo unos segundos después el aparato se había desplomado, roto en varios trozos.

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