Empezando por la española Penélope Cruz, con un diseño vintage de Pierre Balmain con años de antigüedad, intérpretes como Diane Lane, de negro Dolce y Gabbana, Anne Hathaway, de Armani blanco y brillante o Virginia Madsen de rojo, acertaron de lleno con sus diseños. Angelina Jolie optó por la versión corazón, favorecedora a medias dada su extrema delgadez y su piel blanca.Por su parte, Natalie Portman, con un modelo entre rosa y lila cuya tela hacía dibujos ondulados -Alicia Keys llevaba uno similar-, Sarah Jessica Parker con un estilo princesita de Dior, y Taraji P. Henson, con un aparatoso corte sirena, se quedaron a las puertas de ser las mejores vestidas de la noche. Y junto a ellas, el extraño corpiño de Amy Adams.
Los escotes asimétricos tuvieron también su relevancia, entre ellos, los de una espectacular candidata Marisa Tomei, de Versace y también de blanco, y Kate Winslet, mucho menos favorecida por el azul de su Yves Saint Laurent. Los imposibles quedaron para Heidi Klum, siempre guapa y esta vez de rosa aunque algo recargada y Viola Davis, de burbuja demasiado explosiva.
La elegancia sobria se la llevaron Meryl Streep, con un modelo gris de manga larga y un escote caído hacia adelante en un tono más oscuro y Robin Wright, sencilla y de negro riguroso. Las jóvenes actrices Vanessa Hudgens y Miley Cirus no desentonaron y supieron estar a la altura de la media en la que la espectacularidad no fue la tónica. Y Freida Pinto (Slumdog Millionaire), de John Galliano, fue la original.Por último, y para olvidar, los vestidos de Beyoncé Knowles, con un estampado demasiado evidente en negro y dorado que resaltaba sus curvas con ahínco; y la bella Rachel Weisz, con un conjunto de top negro y falda roja por la rodilla poco adecuado. Jessica Biel, con un lazo gigante en el pecho, fue también de las peor vestidas de la gala. Tilda Swinton y su dos piezas sin gracia tampoco se quedó corto.


















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