Cuando ellos ven este tipo de imágenes, especialmente las de mujeres en biquinis en calendarios, la región del cerebro que usan es la misma que se activa cuando trabajan con herramientas de bricolaje, por ejemplo.
Al mismo tiempo se reduce la actividad en aquella región que se activa a la hora de ser más empático y comprender los sentimientos de otras personas, así como la aquella que nos provoca emociones a la hora de ver una obra de arte o escuchar una canción.
La investigadora de Universidad de Princeton en los EE.UU Susan Fiske, autora del estudio, afirma en este diario digital que "esto también ocurre cuando la gente ve fotografías de personas sin hogar o drogadictos, recuerdan mejor las imágenes pero rechazan el contenido real de lo que están viendo, es como si la mente pretendiese ignorar el significado real de lo que se está viendo en ese momento".
Así, es como si este tipo de imágenes, en el caso de las chicas en bikini, se tradujesen en algo así como ‘fotografías de seres menos humanos y más objetos'. Algo de lo que también se hizo eco la Conferencia de la American Association for the Advancement of Sciencie.




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